1. ¿Qué son las moradas celestiales?
A primera vista, podríamos imaginar que Jesús está hablando de casas físicas en el cielo, algo similar a lo que conocemos como una vivienda aquí en la tierra, pero mucho más hermosa. Sin embargo, al profundizar en las Escrituras, descubrimos una verdad más profunda.
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2 Corintios 5:1-10 nos habla de una morada celestial que no es de manos humanas, sino eterna, que Dios nos ha preparado. Esta morada no se refiere a una casa física, sino a un cuerpo glorificado, uno que no está sujeto a la muerte ni al pecado.
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Filipenses 3:20-21 - Habla de un cuerpo transformado, un cuerpo semejante al de Cristo, glorificado e inmortal. Esta es la morada que Jesús nos promete.