EL LLAMADO: INICIO CON UN HOMBRE, NO CON UNA RELIGIÓN
La invitación de Jesús siempre fue personal, "Ven y sígueme", nunca dijo "Vamos a crear un movimiento que nos haga famosos en esta tierra". De hecho, cuando realizaba milagros, les decía a las personas: "No le digan a nadie".
Un Llamado Personal
Marcos 1.18: "Deja tus redes y sígueme".
La llamada de Cristo siempre fue hacia una relación personal. Jesús no vino a fundar una religión, sino a invitar a cada persona a tener una experiencia profunda con Él, ya sea a través de un milagro, un sueño o una palabra directa. El propósito de esta invitación es simple: poner la mirada en Él, levantarse cada día y preguntarse: ¿Dónde está mi Maestro? y buscarlo donde Él se encuentra.
El cristiano no tiene más meta que seguir a Cristo, como se menciona en Juan 6.1. Este llamado es sobre algo personal, que no depende de la religión, ni de los seguidores, sino de una relación íntima con Jesús.