Introducción
Construir una casa es importante, en algún momento creo yo que todos deseamos eso en nuestros corazones, y Dios en su misericordia nos permite hacerlo, pero no es obra facil ni ligera, es un proceso: se necesita un terreno, planos, un buen fundamento, muros, techo y acabados. De igual manera, la vida del cristiano es como una casa en construcción. Y en este proceso, la Trinidad de Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo) obra en nosotros para edificarnos como templo santo.
En el proceso de construcción me he dado cuenta de que la construcción de la casa se asemeja mucho a la vida del cristiano, al matrimonio, a la familia, a la iglesia misma, y quiero que hoy tu medites en esto para que tu vida sea firma en Cristo Jesús.
La Palabra de Dios nos recuerda:
“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3:16)
Lo más importante