1. Frente a lo extraordinario
Quiero que cierres tus ojos por un instante y visualices… Jesús caminando entre la multitud. No es un hombre común. Sus manos tocan vidas:
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Libera cautivos,
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Sana enfermos,
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Devuelve el habla a los mudos, la vista a los ciegos,
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Incluso resucita a los muertos.
Piensa: nadie más puede hacer esto. Solo Dios. Su obra es celestial, extraordinaria, todopoderosa.
Y sin embargo, había quienes la miraban y decían: “Eso lo hace por el poder de Belcebú” (Mateo 12:24). Los fariseos, los saduceos y los escribas siempre buscaban desacreditar lo que no podían comprender, siempre minimizando lo que Dios hace.
Reflexión: Cuando alguien minimiza la obra de Dios, no solo es incredulidad; está poniendo en peligro la fe y la salvación de otros.