Introducción
La historia de Daniel no es solo un relato antiguo, es un espejo profético de la Iglesia en medio del mundo actual.
Daniel no escogió vivir en Babilonia. Fue llevado allí por circunstancias fuera de su control. De la misma manera, nosotros no escogimos el sistema en el que nacimos. Estamos en un mundo caído, gobernado por principios que muchas veces se oponen a Dios.
Salmos 137:4
“¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños?”
Sin embargo, la pregunta no es si estamos en Babilonia, sino cómo vivimos dentro de ella.
I. Un creyente en un sistema que intenta redefinir su identidad
Daniel 1:6-7
A Daniel y a sus amigos les cambiaron el nombre.
Daniel pasó a llamarse Beltsasar.
Esto no era solo un cambio cultural, era un intento espiritual de redefinir su identidad. Babilonia no solo conquista territorios, conquista identidades.