TIEMPO DE SANIDAD
Del pozo al propósito
Hoy quiero hablar acerca del dolor del pasado, de aquellas heridas que marcan nuestras vidas y nos hacen pensar que nada volverá a ser igual.
Hoy es un tiempo de sanidad.
La misma sanidad que Dios trajo a la vida de un joven llamado José, un hombre que fue rechazado por sus propios hermanos, vendido como esclavo, acusado injustamente, encarcelado y olvidado por aquellos en quien confió.
Sin embargo, a pesar de todo lo que sufrió, José terminó siendo de bendición para Egipto, para su familia y para el pueblo de Dios.
¿Por qué?
Porque durante todo ese proceso Dios estuvo con él.
Antes de hablar de las lágrimas de José, debemos recordar dónde comenzó todo.
José no llegó al palacio de Egipto de un día para otro. Primero fue arrojado a un pozo por sus propios hermanos (Génesis 37:24), un trato aproximadamente de 12 años.