Introducción
Vivimos tiempos donde seguir a Cristo parece cada vez más desafiante. Jesús nunca prometió una vida libre de dificultades; al contrario, advirtió que llegarían momentos en los que muchos tendrían la tentación de negarlo para evitar problemas, persecución o rechazo.
Cuando dijo:
"Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 10:33).
No estaba hablando de tiempos fáciles. Estaba preparando a sus discípulos para permanecer firmes cuando el costo de seguirle fuera alto.
Porque llegará el momento en que el mundo aplauda a quienes le dan la espalda a Dios y critique a quienes permanecen fieles. Parecerá que a los que niegan a Cristo les va mejor, mientras que los que lo aman atraviesan pruebas, luchas y aflicciones.
Sin embargo, Jesús nos enseña que la victoria final pertenece a quienes permanecen fieles.