UN DIOS A MI IMAGEN Y SEMEJANZA
Texto bíblico: Esdras 1:1
¡Cuán bondadoso es nuestro Dios!
El pasado de Israel en la cautividad representa, en cierta manera, nuestra propia historia. Nosotros también estuvimos lejos de Dios, pero fuimos alcanzados por el Cordero de Dios, quien nos sacó de la cautividad y nos llamó a ser casa de Dios.
En Esdras vemos cómo Dios mueve el corazón de Ciro, rey de Persia, un hombre que no pertenecía al pueblo de Israel, para que ordenara la reconstrucción de Jerusalén y del templo de Dios.
Esto nos enseña algo poderoso: Dios puede usar a quien menos esperamos para cumplir sus propósitos.
De la misma manera, Cristo vino a nuestras vidas para comenzar una obra en nosotros. Él quiere hacer de nosotros una morada para Su presencia y nos llama a edificar nuestra vida conforme a Su voluntad.