Introducción
Hay errores que parecen demasiado pequeños para preocuparnos.
Un pequeño descuido.
Una pequeña distracción.
Un pequeño resentimiento.
Una pequeña concesión.
Un día sin oración.
Un día sin la palabra de Dios en el corazón y la mente
Un “mañana lo arreglo”.
Pero lo pequeño, cuando no se corrige a tiempo, puede terminar convirtiéndose en algo enorme.
Este mensaje nace de una experiencia sencilla: observar a un albañil instalar porcelanato en un suelo, cuando terminaba se dio cuenta de que los 2 milímetros que dejó pasar al inicio se convirtio en 10 milímetros al casi finalizar, y eso le trajo pérdida. Y detrás de esos 2 milímetros Dios me hizo entender una realidad espiritual: muchas veces el enemigo no necesita destruir nuestra vida de golpe; solamente necesita desviarnos un poco y esperar.