Introducción
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La meta del cristiano: El cristiano debe anhelar tener la mente de Cristo, así como anhela nacer de nuevo de agua y de Espíritu. Este debe ser un deseo profundo en el corazón, un proyecto de vida.
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Así como un arquitecto tiene un plan para un edificio, el cristiano debe tener metas claras que alcanzar. 1 Corintios 12:31: "Anhelad los mejores dones". De igual manera, tener la mente de Cristo es un objetivo que requiere disciplina y un propósito claro.
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Tener la mente de Cristo no es algo instantáneo, se necesita disciplina espiritual, un enfoque constante, y un proyecto de vida. La disciplina se convierte en una forma de vida, mientras que la emoción es efímera.
I. Los Pensamientos del Corazón
Proverbios 23:7: "Como es el pensamiento en su corazón, así es él."
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Los pensamientos del corazón y de la mente son cruciales. Ambos deben alinearse con la mente de Cristo.
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