Introducción
El evangelio de Cristo no solo trata sobre la salvación de nuestras almas, sino también sobre la liberación de las ataduras que el pecado y el enemigo han puesto sobre nosotros. Cuando Jesús entraba en cualquier lugar, su propósito era claro: salvar y liberar. Esta obra va de la mano, y el evangelio, tal como lo predicaba Jesús, tenía un doble propósito: liberar al cautivo y salvar el alma.