Desarrollo
Somete tu Carne
Texto Bíblico: Juan 3.19
No éramos inocentes
La lucha más grande que enfrentamos es contra nuestra propia carne. Matar a Goliat no fue lo más difícil para David; lo más difícil fue vencer sus propias pasiones. Los demonios se sujetan en el nombre de Cristo, tiemblan ante Él, pero, ¿qué hay de nuestra carne, de nuestras pasiones, y de nuestros deseos más profundos? Esa batalla es difícil porque se trata de rendirse, de entregarse y vivir con sabiduría.
El problema es lo que nuestra carne ama y desea. Juan 3.19 nos dice: "El mundo amó más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas." La verdadera batalla está en dejar de amar lo malo, en dejar de abrazar las tinieblas. Es difícil dejar de amar lo que amamos, aunque nos hace daño, porque no éramos inocentes, sino culpables.