Desarrollo
Escapando de Dios
Texto: Jeremías 24.1-10
Los higos buenos y los higos malos, que de tan malos no se pueden comer, no sirven para nada. Esa es la visión que el Eterno le da a su siervo el profeta Jeremías, y es una visión que quebranta mi corazón, porque esos higos representan al pueblo que se deja tratar por Dios (higos buenos), y los que no se dan cuenta de su condición, no buscan arrepentirse y no se dejan moldear por su Dios (higos malos).
Israel, ríndete
Cuando Dios le dice al pueblo que se rinda, que se dejen tratar, que acepten la reprensión del Todopoderoso, que su enfermedad ya no era curable, y que la única forma era siendo destruidos y hechos nuevos (Jeremías 30:12-13), pero muchos de ellos se rehusaron a ser tratados por Dios. Ese fue el problema: querer ser sanado sin trato y arrepentimiento es imposible a los ojos de Dios.