TEXTO BÍBLICO: JOSUÉ 1:7-8
7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
INTRODUCCIÓN
Para que alguien pueda ser útil en las manos de Dios, primero debe ser tratado, moldeado, pasado por fuego, para poder ser útil en sus manos.
Estamos en una carrera y debemos llegar a la meta. Pero no llegaremos si no nos esforzamos. Así como Dios le dice a Josué que debe esforzarse y ser valiente, de la misma manera, hoy Dios nos dice: Esfuérzate y sé valiente.
Pero, ¿para qué debemos ser valientes y esforzarnos verdaderamente? Vamos a profundizar.
1. LA VERDADERA BATALLA ES INTERNA
En Josué 1:7 , Dios le dice a Josué que debe ser valiente, pero no para pelear contra personas, sino para obedecer la palabra de Dios. Esto es lo que más me llama la atención: la verdadera valentía no es solo enfrentar a los demás, sino enfrentarse a nuestros propios instintos y deseos pecaminosos. La batalla real está en negarse uno mismo y batallar contra nuestros propios pensamientos, palabras y corazones en obediencia a la palabra de Dios.
¿Cuál es la verdadera batalla en tu vida?
Es la lucha contra el pecado que habita en nosotros. Para esta batalla necesitamos ser valientes, esforzarnos y confiar en Dios.
Jesús también nos lo enseñó: Lucas 13:24 dice: Esfuércense por entrar por la puerta angosta del reino de Dios, porque muchos tratarán de entrar, pero fracasarán.
2. EL ESFUERZO QUE REQUIERE EL REINO DE DIOS
Valiente: Crecer, consolidar.
Esforzarse: Alentar, arrebatar.
El reino de Dios no se gana con esfuerzo externo solo. En la historia, ha habido muchos valientes que han hecho cosas admirables: derrotaron ejércitos, escalaron montañas, construyeron grandes naves. Pero, la verdadera lucha, la más importante, es la batalla interna, y esa es la batalla que muchos pierden. Esa es la batalla que estamos llamados a ganar en el nombre de Dios.
Juan 6:60-69 nos muestra claramente cómo Jesús habló palabras difíciles, y muchos de sus discípulos se fueron. Cuando las enseñanzas de Cristo se vuelven difíciles de aceptar, ¿seguiremos adelante? Como Pedro, debemos responder: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.
3. EL TRATO DE DIOS EN NUESTRAS VIDAS
En Hechos 7:25 , vemos cómo Moisés, después de haber sido moldeado por Dios, llega a ser el hombre que Dios quería usar. 40 años en Egipto, 40 años en la casa de Jetro, Moisés fue tratado y moldeado hasta olvidar su antigua vida y estar listo para servir a Dios.
El trato de Dios con Moisés no fue para la fama ni la gloria, sino para formar su carácter. Moisés fue hecho manso, como lo dice Números 12:3 : Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.
Moisés quería apresurarse a liberar al pueblo en sus propias fuerzas, pero Dios lo estaba moldeando. La valentía que Dios requería de Moisés no era para matar egipcios, sino para morir a su viejo hombre, a su impulsividad y a su ego.
4. LA BATALLA INTERNA QUE TODOS DEBEMOS GANAR
¿Cuál es tu batalla?
¿Qué es lo que no puedes controlar en tu vida, en tu carácter, en tu temperamento?
¿Es tu mente, tu boca, tu corazón, el rencor, el orgullo?
Sé valiente y deja que el Todopoderoso moldee tu vida para que puedas ser usado por Él. No reniegues del proceso de transformación que Dios tiene para ti.
5. NO TE RINDAS, SÓLO OBEDECE
En la iglesia, he visto a personas que enfrentan enfermedades o grandes necesidades, pero están siendo tratadas por Dios para ser útiles en sus manos. Sé valiente y no reniegues del proceso. Deja que Dios haga lo que tenga que hacer. Después, verás los frutos de tu valentía.
Obedece Su palabra, no mires atrás. No importa lo que enfrentes, si te esfuerzas y eres valiente, serás prosperado en todo lo que emprendas.
CONCLUSIÓN
Dios te llama hoy a esforzarte y ser valiente. La verdadera valentía está en obedecer a Dios, en someter nuestra carne, nuestros deseos y nuestra voluntad a Su soberanía. Como Moisés, debemos ser moldeados por Dios para servir con un corazón mansamente rendido a Él.
Te envío un fuerte abrazo y que la paz del Todopoderoso esté contigo. Amén.