La Pasada Manera de Vivir ( Efesios 5:17-32 )
Versículo 22 — La Pasada Manera de Vivir
Qué hermoso es que en Cristo Jesús, Dios el Padre haga las cosas nuevas para nosotros. Nadie mejor que el Apóstol Pablo refleja lo que significa una nueva vida en Cristo. Es un claro ejemplo de lo que implica la transformación.
El Apóstol Pablo perseguía y encarcelaba cristianos, destruía la iglesia, y lo peor de todo: creía que estaba haciendo lo correcto. Es en ese momento donde Dios lo confronta y le hace ver que estaba en el camino equivocado. Desde ese momento, el Apóstol Pablo predica a Cristo crucificado y resucitado, y ya no puede mirar atrás, ya no puede volver a su antigua vida.
De la misma manera, nosotros debemos entender que no podemos regresar a nuestras malas prácticas del pasado. Debe haber una diferencia clara entre nuestra vida sin Cristo y nuestra vida con Él. El Apóstol Pablo habla sobre esto: un cambio radical que no debe ser ignorado.
Pregunta para reflexionar: ¿Existe una diferencia marcada entre tu vida pasada y tu vida actual con Cristo?
Despojaos del Viejo Hombre
Versículo 25-32 — Despojarse del Viejo Hombre
“Despojarse” significa alejar, quitar, o sacar algo que no nos beneficia. Esto es fundamental para el éxito o fracaso en nuestra vida cristiana. Si no alejamos lo que nos cautiva al pecado y lo reemplazamos con cosas que nos llenen espiritualmente—como la Palabra de Dios, la alabanza, la oración, la predicación—el resultado será un fracaso.
No podemos vencer al pecado ni crecer espiritualmente si seguimos alimentando nuestras malas costumbres. Como dice Santiago 4:7 : Resistid al diablo y huirá de vosotros; acercaos a Dios y Él se acercará a vosotros.
De la misma manera que Jesús volcó las mesas en el templo para sacar lo malo, nosotros debemos tomar acciones radicales en nuestras vidas. Este es un llamado a remover las mesas de nuestra vida: el pecado, las malas actitudes, todo lo que está impidiendo nuestro crecimiento en Cristo.
Las Mesas Que Debemos Derribar
Primera mesa: Saca la mentira de tu boca. Habla con verdad. Que tu "sí" sea "sí" y tu "no" sea "no". ( Mateo 5:37 )
Segunda mesa: Saca la ira y el enojo de tu vida. No reacciones impulsivamente. No permitas que tus reacciones te lleven al pecado. ( Proverbios 14:17 )
Tercera mesa: Saca la ociosidad de tu vida. Dedica tiempo al trabajo honesto y a compartir con los demás. ( Proverbios 6:10-11 )
Cuarta mesa: Controla lo que sale de tu boca. Si tus palabras edifican, que salgan; si no, guárdalas. ( Proverbios 25:11 )
Quinta mesa: No contristes al Espíritu Santo. No desobedezcas Su voz, Él nos guía hacia la santidad. ( Génesis 6:3-5 )
Sexta mesa: Saca la amargura y el resentimiento. El corazón lleno de amargura no puede entrar en el reino de los cielos. ( Proverbios 14:10 )
La Exhortación de Pablo: La Bondad y el Perdón
Efesios 4:32 — “Antes sed bondadosos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”
Pablo nos exhorta a ser bondadosos y a perdonarnos mutuamente. Este es el corazón de la transformación que debemos experimentar en Cristo: reflejar Su bondad y Su perdón hacia los demás.
No Contristéis al Espíritu Santo
Algo importante es que esta carta fue escrita a cristianos que ya habían recibido al Espíritu Santo. Este es un recordatorio de que podemos tener al Espíritu de Dios en nuestras vidas y, sin embargo, seguir aferrándonos a las costumbres viejas que ofenden a Dios.
El Espíritu Santo nos habla, nos guía, y nos impulsa a cambiar, pero no nos obliga. Él espera que obedezcamos. La batalla espiritual es seria, y debemos entender que el pecado tiene poder, pero Dios es más grande. El Espíritu viene a convencernos de pecado, juicio y error, y nos da la oportunidad de regenerarnos.
Conclusión: La Transformación Total
Debemos despojarnos de lo viejo y dejar que entre lo nuevo: la palabra de Dios, la justicia, la santidad. Si necesitamos perdonar, perdonemos; si necesitamos callar, que calle; si debemos deshacernos de lo malo, hagámoslo. Todo esto con el fin de agradar a Dios y alcanzar la estatura del Hijo de Dios ( Mateo 3:17 ).
El Espíritu de Dios se complazca en nosotros, y seamos verdaderos reflejos de Cristo en este mundo.