Ofrendar ROM 4.1 - LA BATALLA DE LA FE

ROM 4.1 - LA BATALLA DE LA FE

Autor: CRISTHIAN BONIFAZ | 2023-11-06 | 450 vistas
ROM 4.1 - LA BATALLA DE LA FE

Texto bíblico: Romanos 4:17-19


INTRODUCCIÓN

De qué sirve creer solo cuando las cosas van bien. He decidido creer en la palabra de Dios, aun cuando las circunstancias sean imposibles. Jehová me librará en el día malo. Se trata de conocer a quién realmente estás siguiendo, en quién has puesto tu esperanza. ¿Quién es tu Dios?


DESARROLLO


LA BATALLA DE LA FE

Fe que combate contra lo imposible ( 1 Samuel 1:1-11 )

Ana, una mujer amargada y turbada de espíritu, iba cada año a presentar ofrenda a Jehová. Con el paso de los años, Dios se hizo real en su vida. El Señor cambió su aflicción en gozo y su lamento en cánticos de alegría. Ella hizo un voto a Jehová, y Él la escuchó y le dio un hijo varón. ¡Gloria a Dios!

Me alegro por Ana. Aunque ya hace muchos años que ella estuvo en esta tierra, peleó la batalla de la fe y venció. Nosotros, al ver su testimonio, debemos pelear las mismas batallas y ganar en el nombre de Jesucristo, el victorioso Señor.

Es hermoso darnos cuenta de que Dios tiene grandes y gloriosas bendiciones para nosotros, sus hijos. Pero también es impresionante ver la amargura que muchas veces hay en nuestro corazón, lo que nos impide ver y recibir esas bendiciones que Él tiene para nosotros.


La fe que pelea contra el desánimo y no se debilita ( Romanos 4:17-19 )

La palabra clave aquí es "debilitó" = enfermar.

El desánimo puede enfermar el corazón y la mente del cristiano.

La Escritura nos dice que Abraham estaba como muerto, y su esposa, de 80 años, era estéril. Sin embargo, no se desanimó ni permitió que el desánimo le ganara la batalla. Obtuvo la victoria recordando cada día la promesa del Todopoderoso.

Nosotros también debemos resistir el desánimo. Aunque las circunstancias sean adversas, aunque no parezca que las personas cambiarán, aunque nuestros hijos se desvíen, debemos esperar la promesa fiel de Dios, quien los traerá de vuelta.


La fe que pelea contra la incredulidad y se fortalece ( Romanos 4:17 ) ( Efesios 6:10-15 )

No podemos ser inconscientes de nuestra realidad. El justo mira su realidad no para desanimarse, sino para buscar más al Señor. Abraham veía su realidad, pero no permitió que el desánimo lo venciera; se alimentaba cada vez más de las promesas de Dios, quien le dijo que le daría descendencia.

Explicación de Efesios 6:10
"Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza."

La incredulidad que hay alrededor de nosotros no debe contagiarnos para dudar del poder de Dios ni desistir de seguirle.

Si dudamos, no significa que Dios nos haya desechado, ni que hayamos perdido nuestra salvación, ni que Dios ya no nos ame. Pero sí significa que hemos caído en incredulidad, lo que puede desencadenar pecado y amargura.


La fe que pelea contra el miedo ( Jueces 7:1-8 )

El pueblo de Israel, liderado por Gedeón, tenía 32,000 soldados, pero muchos de ellos temían. Dios les dijo a los que temían que se fueran a sus casas, porque el miedo es contagioso y puede hacer que perdamos la victoria.

Dios seleccionó a 300 soldados valientes, los cuales no se arrodillaron ni se humillaron ante el agua, representando la fe que permanece firme incluso frente a muchos problemas. La fe que no se rinde frente al miedo, sino que sigue confiando en el poder de Dios.


La fe que pelea contra la duda

¿Duda e incredulidad son lo mismo?

Gedeón también tuvo miedo, y el Señor le dio una señal. Muchas veces pedimos señales cuando ya Dios nos ha dado su palabra, y esta es suficiente.


LA FE QUE JUSTIFICA

¿Por qué es justo creerle a Dios?
Creerle a Dios es justo porque Él es Dios, no solo por lo que es, sino por lo que ya ha hecho por nosotros desde la creación. Sería injusto que, viendo todo lo que Dios ha hecho y mostrado a toda la humanidad, dudemos de su palabra.

Romanos 4:6-8 : El Apóstol Pablo nos dice que Abraham no se justificó por obras, sino por fe, por haber creído. ¡Felices aquellos a quienes se les perdonan los pecados! En Cristo tenemos perdón de pecados. Alégrate, hermano, de saber que disfrutamos de algo que ni siquiera los patriarcas de la Biblia experimentaron: el perdón de pecados a través de la gracia del sacrificio de Cristo.

Ya no es "ojo por ojo y diente por diente," porque Cristo ya murió por nosotros. La paga del pecado es muerte, pero como Cristo murió, somos libres de la muerte automáticamente, y cuando nos arrepentimos, su sangre nos limpia de toda maldad. ¡Amén! Gloria a nuestro Padre y Dios eterno.


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