Enseñar a nuestros jóvenes a encontrar sus Dones Espirituales, comprender su importancia y descubrir el propósito que Dios tiene para sus vidas dentro de la Iglesia, el cuerpo de Cristo.
La dinámica consiste en dividir a los jóvenes en dos grupos. Frente a ellos habrá una fila de vasos plásticos. El líder comenzará dando órdenes relacionadas con partes del cuerpo: “cabeza”, “manos”, “pies”, “hombros”, etc.
En cualquier momento se dará la orden de recoger un vaso. El joven deberá estar atento y reaccionar rápidamente a la voz que dirige.
Así como en la dinámica debían estar sensibles a la voz del líder, de igual manera el creyente necesita estar atento a la voz del Espíritu Santo para descubrir y desarrollar el don que Dios le ha dado.
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.”
“No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.”
Dios nunca llamó a sus hijos a permanecer pasivos dentro de la Iglesia. Cada creyente ha recibido algo de parte del Señor para servir, ayudar, edificar y fortalecer el cuerpo de Cristo.
Los dones espirituales no son talentos naturales únicamente, sino capacidades dadas por el Espíritu Santo para cumplir la voluntad de Dios. El Señor reparte los dones conforme a Su propósito y soberanía.
Un creyente que descubre su don y lo usa correctamente se convierte en una bendición para la Iglesia y en un instrumento útil en las manos de Dios.
La Escritura nos enseña que los dones espirituales son capacidades sobrenaturales dadas por el Espíritu Santo a los creyentes para la edificación de la Iglesia.
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.
Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.
Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.
Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.”
Los dones no son para competencia, orgullo o reconocimiento humano. Son herramientas espirituales para servir a Dios y bendecir a otros.
La Biblia compara la Iglesia con un cuerpo.
“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.”
Cada miembro tiene una función importante. Ningún don es inútil, pequeño o innecesario.
“Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.”
Hay jóvenes que Dios usa enseñando, otros exhortando, otros sirviendo, otros evangelizando, otros consolando, otros ayudando en silencio; pero todos son importantes delante del Señor.
“De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada…
el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
o si de servicio, en servir;
o el que enseña, en la enseñanza;
el que exhorta, en la exhortación;
el que reparte, con liberalidad;
el que preside, con solicitud;
el que hace misericordia, con alegría.”
1 Corintios 12:8-10 también menciona dones como:
Todo esto es dado por el Espíritu Santo conforme a la voluntad de Dios.
El primer paso es buscar al Señor en oración.
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios.”
Dios conoce perfectamente el propósito para nuestra vida y puede mostrarnos en qué área quiere usarnos.
Si una persona nunca sirve, difícilmente descubrirá el don que tiene.
Muchos jóvenes quieren conocer su don sin involucrarse en la Iglesia, pero los dones se descubren mientras servimos.
Hay dones más visibles y otros más silenciosos, pero todos son necesarios.
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”
A veces descubrimos nuestro don cuando comenzamos a trabajar en distintas áreas.
Con el tiempo notaremos que en algunas áreas Dios nos usa con mayor efectividad.
Los dones espirituales son dados por el Espíritu Santo. Por eso, mientras más comunión tengamos con Dios, más sensibles seremos a Su dirección.
“Sed llenos del Espíritu.”
La oración, la lectura bíblica y la comunión con Dios fortalecen nuestra vida espiritual y nos ayudan a entender el propósito de Dios.
Muchas veces los ministros, pastores o líderes pueden reconocer dones que quizás nosotros aún no vemos.
Debemos tener humildad para recibir dirección y consejo.
“No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.”
No escogemos los dones según nuestros gustos personales.
Es Dios quien reparte conforme a Su voluntad y propósito.
“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.”
Los dones son capacidades espirituales para servir.
Los frutos del Espíritu reflejan el carácter de Cristo en nosotros.
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.”
Una persona puede tener un don, pero necesita también desarrollar el fruto del Espíritu para agradar verdaderamente a Dios.
Los dones espirituales no son señal de superioridad espiritual.
El don más importante no es el más visible, sino el que se usa con amor y obediencia a Dios.
“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena…”
Sin amor, los dones pierden su verdadero propósito.
Dios ha dado dones a Su Iglesia para edificación, crecimiento y servicio. Ningún joven está de sobra en el cuerpo de Cristo. Cada uno tiene un propósito eterno.
El Señor desea levantar jóvenes útiles, sensibles a Su voz y llenos del Espíritu Santo.
No debemos vivir como espectadores dentro de la Iglesia, sino como instrumentos disponibles para la obra de Dios.
“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.”
Reflexiona y responde sinceramente:
“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti.”
Dios ya ha puesto algo en tu vida. Ahora necesitas buscarle, servirle y permitir que el Espíritu Santo te guíe para descubrirlo y desarrollarlo para la gloria de Cristo.