Texto Bíblico: 1 Reyes 19:1-18 - Romanos 11:3-4
"Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y solo yo he quedado, ¿y procuran matarme?"
Pero, ¿qué le dice la divina respuesta? "Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal."
Cuando Elías se encuentra en peligro de muerte, su petición es clara: "Señor, quítame la vida, porque solo yo he quedado." Sin embargo, la respuesta de Dios a Elías nos revela una profunda enseñanza: No estás solo. Dios le recuerda que ha reservado a 7,000 hombres que no se han rendido ante Baal.
Hoy, al meditar en esta palabra, Dios nos habla acerca de la soledad: qué es, cómo se produce, sus efectos y cómo vencerla.
Amado hermano, quiero que esta palabra te hable profundamente. No estás solo, no estás sola. El Señor va delante de ti.
Cuando una persona se afana, se preocupa demasiado, tiende a olvidarse de todo lo que le rodea y, en su desesperación, se aísla.
En 1 Reyes 19:3 , vemos cómo Elías, preocupado por su vida, decide irse al desierto y esconderse en una cueva, deseando incluso morir. Elías olvida todo lo que Dios había hecho por él y a través de él, y se siente solo en su afán.
La soledad es un sentimiento, no una realidad. Es un estado de afán que te ciega y no te permite ver las bendiciones de Dios en tu vida.
Elías estaba tan afligido que, a pesar de sus logros y victorias, se olvidó de lo que Dios ya había hecho por él. La preocupación lo llevó a un lugar de aislamiento, y ahí es donde muchos de nosotros también podemos caer.
A pesar del estado de desesperación de Elías, Dios no lo dejó solo. La respuesta divina está llena de enseñanzas para nuestras vidas:
Dios le da de comer - Un acto de cuidado divino.
Le ordena regresar - Dios no lo abandona; le da una misión.
Parte una montaña en dos - Dios es poderoso y capaz de lo imposible.
Hace un terremoto - Muestra que tiene control sobre la naturaleza.
Un viento suave - A veces, Dios habla en quietud y calma.
Le pregunta: ¿Qué haces aquí? - Dios le recuerda su propósito.
Le envía a ungir a Eliseo - El tiempo de Elías había terminado.
Dios le pregunta a Elías: "¿Qué haces aquí?" Esta es una pregunta que debemos hacernos cada vez que nos sintamos afanados, temerosos o aislados: ¿Por qué estoy en esta cueva de desesperación?
¿Acaso no tiene Dios poder para librarte de tus temores? Si Él se levantó de entre los muertos, ¿no podrá Él liberarte? Entonces, ¿por qué estás allí, oculto y temeroso?
En el pasaje de Juan 11, cuando Lázaro muere, Jesús llora, pero no por la muerte de Lázaro, sino por la incredulidad de las personas que lo rodeaban. Aunque todos lo dejaron, Jesús no estaba solo. Él sabía quién estaba con Él.
Dios le responde a Elías: "Tengo 7,000 que no han doblado su rodilla ante Baal." Este es un recordatorio para ti y para mí:
No estás solo. Hay muchos más luchando la buena batalla. La iglesia es una comunidad que se fortalece mutuamente. No dobles tu rodilla ante el sistema corrupto de este mundo.
Dios tiene control sobre todo. Nada escapa de Su soberanía. Él es quien gobierna todo.
Si la soledad es el resultado del afán y la preocupación, entonces Jesús nunca tuvo afán ni soledad. A pesar de que sus discípulos lo abandonaron, Él sabía quién estaba con Él.
En Lucas 22:42-43 , en el huerto de Getsemaní, Jesús ora y dice: "Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya." En ese momento, un ángel del cielo lo fortalece. Dios envió fortaleza a Jesús, como hizo con Elías.
Jesús reconoció que el afán y la preocupación querían dominarlo, pero sabía que no estaba solo. Buscó la presencia de su Padre.
Aunque tenía el poder de hacer Su voluntad, se entregó a la voluntad del Padre.
Reconoció que todo está bajo el control de Dios y que Su voluntad se cumple siempre.
Así como Elías fue fortalecido y enviado por Dios, y Jesús fue fortalecido por el Padre, Dios también quiere fortalecerte a ti. No importa lo solo que te sientas; no lo estás. Dios tiene a muchos que luchan la misma batalla, y Él tiene el control de todas las cosas.
Si te sientes aislado, afanado o preocupado, recuerda: No estás solo. La iglesia está aquí para apoyarte, y lo más importante, Dios está contigo. Él es quien te fortalece, te afirma y te usa para sus gloriosos propósitos.
Al igual que a Elías, Dios te enviará fortaleza. No te aísles, sigue buscando a Dios y haz Su voluntad. Porque el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob vive y reina para siempre. ¡Amén!