Texto base: Génesis 1:26
Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
El primer hombre fue hecho a la imagen de Dios. Su forma, su carácter y su vida misma cobran sentido a partir de esta imagen. El hombre fue creado para seguir su ejemplo, su dirección, su enseñanza. Esta verdad cambia absolutamente todo.
La falta de un molde claro en la vida de muchos hombres hace que vivan sin rumbo, olvidando su origen. Cuando olvidamos de dónde venimos, también olvidamos hacia dónde vamos. Nuestra vida pierde sentido.
A imagen de Dios: en hebreo, “tselem Elohim”
Tselem (צֶלֶם): Imagen, representación visible.
Elohim (אֱלֹהִים): Uno de los nombres de Dios, plural majestuoso (grandeza, no varios dioses).
No se trata de apariencia física (Dios es espíritu, Juan 4:24 ), sino de compartir ciertos atributos:
Racionalidad: Capacidad de pensar, razonar y planear.
Moralidad: Discernir entre el bien y el mal.
Relacionalidad: Amar y relacionarse con otros y con Dios.
Dominio: Autoridad sobre la creación ( Génesis 1:28 ).
Los reyes colocaban estatuas suyas en los territorios conquistados, como símbolo de su autoridad. Así también, Dios nos puso como imagen viviente de Su autoridad sobre la tierra.
Ser imagen de Dios implica:
Representar a Dios en la tierra.
Compartir Sus atributos morales y espirituales.
Tener un propósito claro y un valor especial.
Con el tiempo, el hombre se alejó de esa imagen y propósito original.
El orgullo fue el primer paso.
La idolatría vino después.
El desorden sexual se manifestó como resultado.
Finalmente, la cosecha del extravío: juicio de Dios.
Se cambiaron la verdad por mentira, la gloria por corrupción, y la imagen de Dios por la imagen de animales y deseos.
Cuando Cristo vino, vino a restaurar la imagen original.
Daniel 7:13
: “…como un hijo de hombre que venía…”
¿A imagen de quién fuimos hechos desde el principio?
¡A imagen de Cristo! Él es la imagen visible del Dios invisible (
Colosenses 1:15
).
1 Juan 3:2
“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es.”
Cristo vino no para hacer su voluntad, sino la del Padre.
El hombre fue creado para depender de su Creador, no para actuar por su cuenta.
El hombre que se somete a la voluntad de Dios bendice su casa, su esposa, sus hijos.
Comienza cada día orando, leyendo la Palabra, oyendo la voz de tu Padre.
Jesús lavó los pies de sus discípulos.
El hombre con autoridad es el primero en servir.
Debe velar por las necesidades de su hogar. No puede ser indiferente.
Servir no lo rebaja, lo eleva como líder y ejemplo en amor y responsabilidad.
Jesús declaró que el diablo no tenía nada en Él.
El varón cristiano no hace alianza con las tinieblas.
Lucha contra la injusticia, protege al débil y denuncia el pecado.
Efesios 5:11 : “No participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, reprendedlas.”
“Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo…”
El hombre debe ser modelo de carácter, integridad y fe.
Su vida debe hablar más fuerte que sus palabras.
El hombre fue llamado a trabajar y sustentar.
No delega toda la carga a su esposa.
Debe ser diligente, responsable y fiel en lo poco y en lo mucho.
Proveer no solo es dinero: también incluye tiempo, atención, protección y sabiduría.
“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.”
El amor verdadero no es egoísta. El hombre a la imagen de Cristo se entrega:
Por sus hijos.
Por su familia.
Por la iglesia.
Por el propósito eterno.
Cristo viene a reinar, y con Él, los que han sido hechos a su imagen.
2 Timoteo 2:12 : “Si sufrimos, también reinaremos con Él…”
Apocalipsis 5:10 : “…y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.”
Y no solo el hombre, sino también la mujer, porque ella es gloria del hombre. Juntos, varón y mujer reflejan la plenitud de la imagen de Cristo.
Varón, ¿has hallado el sentido de tu vida?
Fuiste hecho a imagen de Cristo. No para vivir como el mundo te dicta, sino para reflejar al Dios que te creó.
Recobra tu dignidad, tu propósito y tu dirección.
Levántate como imagen viva del Creador.
Sé sal, sé luz, sé ejemplo. Sé hombre, a la imagen de Cristo.
Amén.