(Metáfora de la construcción de una casa)
Construir una casa es importante, en algún momento creo yo que todos deseamos eso en nuestros corazones, y Dios en su misericordia nos permite hacerlo, pero no es obra facil ni ligera, es un proceso: se necesita un terreno, planos, un buen fundamento, muros, techo y acabados. De igual manera, la vida del cristiano es como una casa en construcción. Y en este proceso, la Trinidad de Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo) obra en nosotros para edificarnos como templo santo.
En el proceso de construcción me he dado cuenta de que la construcción de la casa se asemeja mucho a la vida del cristiano, al matrimonio, a la familia, a la iglesia misma, y quiero que hoy tu medites en esto para que tu vida sea firma en Cristo Jesús.
La Palabra de Dios nos recuerda:
“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (
1 Corintios 3:16
)
Lo más importante
Creo firmemente que en todo el proceso hay que saber escuchar, tener una actitud docil al consejo de las personas que saben y manejan el asunto, en el caso de una casa, pues los profesionales con experiencia y honrrades, con temor de Dios, y en el caso de la vida cristiana, la palabra de Dios inspirada por el Espíritu Santo y predicada por los ministros.
Me he dado cuenta que de eso depende el fraso o éxito de una obra, pues a nuestro parecer solamente no podemos edificar una casa, mucho menos nuestras propias vidas.
Hoy aprenderemos cómo cada etapa de la construcción refleja el obrar de Dios en nuestra vida.
Proceso: Antes de construir, se elige el terreno y se establecen los planos.
Vida cristiana: Dios Padre nos escogió y planeó nuestra vida antes de la fundación del mundo.
Texto bíblico: “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.” ( Efesios 1:4 )
Aplicación: El Padre es el Arquitecto que traza el diseño de nuestra vida.
Proceso: Ninguna casa puede sostenerse sin un buen fundamento.
Vida cristiana: Cristo es la roca sobre la cual se edifica la vida del creyente.
Texto bíblico: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” ( 1 Corintios 3:11 )
Aplicación: Todo lo demás se derrumba si no está sobre Cristo.
Proceso: La casa comienza a tomar forma con columnas, muros y estructura.
Vida cristiana: El Espíritu Santo edifica en nosotros el carácter de Cristo, nos fortalece y nos guía.
Texto bíblico: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” ( 1 Corintios 3:16 )
Aplicación: El Espíritu es como el Maestro de obra que levanta cada parte de nuestra vida conforme al diseño de Dios.
Proceso: Una casa sin acabado puede ser habitable, pero no refleja belleza ni propósito.
Vida cristiana: La Palabra de Dios transforma nuestro interior, renueva la mente y nos da carácter piadoso.
Texto bíblico: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros…” ( Colosenses 3:16 )
Aplicación: La Palabra embellece, corrige y adorna nuestra vida espiritual.
Proceso: El techo protege la casa de tormentas y lluvias.
Vida cristiana: Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo) es nuestra cobertura total.
Texto bíblico: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.” (Salmo 91:1)
Aplicación: Con la Trinidad como cobertura, permanecemos seguros y firmes ante cualquier prueba.
Proceso: Una casa terminada se habita y se dedica para su propósito.
Vida cristiana: Una vida cristiana completa es aquella entregada en servicio a Dios y al prójimo.
Texto bíblico: “Presentad vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.” ( Romanos 12:1 )
Aplicación: Nuestra vida debe estar dedicada para que Dios habite y se glorifique en ella.
En resumen:
Padre: Arquitecto y planificador.
Hijo: Fundamento firme.
Espíritu Santo: Constructor y edificador.
Palabra: Acabado interior que embellece.
Trinidad: Techo y cobertura.
El cristiano: Casa viva, templo de Dios.