La vida del cristiano perseverante en oración y fe en los últimos tiempos
“Suba mi oración delante de ti como el incienso,
el don de mis manos como la ofrenda de la tarde.”
Salmos 141:2
En la Escritura, el incienso no es un símbolo decorativo, sino una expresión espiritual profunda.
El incienso representa la oración constante, pura y aceptable delante de Dios, nacida de un corazón rendido.
“Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.”
Apocalipsis 8:4
El incienso:
No se ve, pero se percibe.
No hace ruido, pero llena el ambiente.
No se improvisa, se prepara.
Así es la oración del creyente maduro.
“Harás asimismo un altar para quemar el incienso…
Aarón quemará incienso aromático sobre él cada mañana.”
Éxodo 30:1 ,7
Características importantes:
Estaba dentro del Lugar Santo, cerca del velo.
Se ofrecía todos los días, sin interrupción.
No se usaba para sacrificios de sangre, sino solo para incienso.
Esto nos enseña que:
La oración acerca al creyente a la presencia de Dios.
La oración no es ocasional, es diaria.
La comunión precede a toda acción.
“No ofreceréis sobre él incienso extraño.”
Éxodo 30:9
“Nadab y Abiú… ofrecieron delante de Jehová fuego extraño.”
Levítico 10:1-2
Principio:
Dios rechaza la oración vacía, religiosa o contaminada.
Hoy, el incienso extraño puede ser:
Orar sin fe.
Orar sin obediencia.
Orar solo cuando hay necesidad.
“Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad,
el Señor no me habría escuchado.”
Salmos 66:18
El incienso no se ofrecía una vez, sino continuamente.
“Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias.”
Colosenses 4:2
“Orad sin cesar.”
1 Tesalonicenses 5:17
Un cristiano lleno de incienso:
No ora solo cuando todo va mal.
Ora cuando hay silencio.
Ora cuando no ve resultados inmediatos.
Jesús mismo enseñó:
“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar.”
Lucas 18:1
La oración verdadera siempre va unida a la fe.
“Pero pida con fe, no dudando nada.”
Santiago 1:6
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera,
la convicción de lo que no se ve.”
Hebreos 11:1
Así como el incienso sube aunque no se vea su destino final, la oración llena de fe sube confiando en que Dios escucha, aunque el creyente aún no vea la respuesta.
En los últimos tiempos, la Biblia no dice que faltarán actividades, sino que faltará comunión verdadera.
“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre.”
Mateo 6:6
“El fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.”
1 Pedro 4:7
El cristiano de los últimos tiempos no puede vivir:
Solo de mensajes.
Solo de música.
Solo de eventos.
Debe vivir lleno de incienso, con una vida de oración perseverante y fe firme.
Un creyente lleno de incienso:
Cultiva tiempos diarios de oración.
Ora con fe, no solo con palabras.
Persevera aun cuando no ve respuestas.
Busca agradar a Dios antes que impresionar a otros.
“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.”
Santiago 4:8
Antes de ser llenos de aceite (unción),
antes de ser llenos de vino (gozo y plenitud del Espíritu),
el cristiano debe ser lleno de incienso:
una vida que sube constantemente a Dios en oración, fe y perseverancia.