Ofrendar EN LOS DÍAS DE LA CARNE

EN LOS DÍAS DE LA CARNE

Autor: CRISTHIAN BONIFAZ | 2026-01-21 | 370 vistas
EN LOS DÍAS DE LA CARNE

Texto base

Hebreos 5:7
“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.”


Introducción

Cristo es nuestro gran ejemplo, Señor y Maestro. Aun siendo Dios, en los días de su carne, no caminó en autosuficiencia espiritual, sino que vivió una vida de dependencia total del Padre, expresada en ruegos, súplicas, clamor profundo y lágrimas.

Este pasaje no describe debilidad, sino obediencia reverente. No muestra falta de fe, sino una fe llevada hasta su máxima expresión: una fe que clama, que se rinde y que confía plenamente en Dios.

Muchas veces, como iglesia, no hemos aprendido de Él. No hemos derramado lágrimas para ser libres, no hemos clamado con profundidad para que Dios nos libre de todo lazo de muerte y de pecado que nos acecha.


I. Cristo en los días de su carne

Hebreos 5:7

1. “En los días de su carne”

2. “Ofreciendo ruegos y súplicas”

3. “Con gran clamor y lágrimas”

4. “Fue oído a causa de su temor reverente”


II. El clamor de la Iglesia

Así como Cristo vivió los días de su carne, la iglesia también vive hoy en los días de su carne.

1. La iglesia aún batalla en la carne

2. Una iglesia que no clama se debilita


III. El clamor como identidad de hijos

Romanos 8:15
“Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”

1. El clamor nace de la adopción

2. El clamor confirma nuestra relación con Dios


IV. Las súplicas en la vida de la iglesia

1. Súplicas por reconciliación

2 Corintios 5:20
“Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios!”

2. Súplicas por el cuidado del rebaño

1 Pedro 5:1-4

“Ruego a los ancianos que están entre vosotros…”

3. La recompensa del ruego fiel

1 Pedro 5:4
“Y cuando apareciere el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.”


Conclusión

Cristo nos enseñó que el camino de la obediencia pasa por el clamor.
La iglesia de hoy necesita volver al clamor profundo, al ruego sincero y a la súplica quebrantada.

No es tiempo de oraciones ligeras, sino de corazones rendidos.
No es tiempo de autosuficiencia, sino de dependencia total del Padre.

La iglesia que clama es oída.
La iglesia que clama es transformada.
La iglesia que clama camina en libertad.


“El clamor no es señal de derrota, es evidencia de una fe viva delante de Dios.”


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🔤 Fuente:

1000predicas.com


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