En este pasaje bíblico podemos examinar a la luz de Dios que el orgullo es una lepra interna que mata lentamente y no solo esta sino tambien la mentira y la ambición al dinero, entonces quiero entender porque Dios le manda a Naamána a sumergirse 7 veces para ser sanado, son 7 tratos, 7 humillaciones, y una a una, las 6 primeras no causaron cambios externos, solo internos, pero la séptima produjo algo visible, sanidad externa, y tambien interna, y eso es poder y obra del Todopoderoso.
Vamos pues a analizar de una en una como Dios trata el corazón orgulloso, y espero que nuestro corazón sea tambien sanado por el poder de Dios.
Texto base: 2 Reyes 5:1-14
“Naamán, general del ejército del rey de Siria, varón grande delante de su señor… pero leproso.” (v.1)
Naamán tenía posición, autoridad, reconocimiento,
pero la lepra revela que nadie es demasiado grande para no necesitar a Dios.
Podemos ser personas muy estimadas o apreciadas por los demás, pero estar enfermos por dentro.
Podemos ser usados por Dios, pero tener cosas internas que arreglar y sanar.
“Una muchacha… cautiva de la tierra de Israel… dijo a su señora…” (v.2–3)
Actitud de Naamán:
Un gran general necesita la fe de una niña sin nombre, y dejame decirte que esa niña representa la iglesia de hoy que predica de fe, de salvación, y aunque para el mundo sea locura, es poder de Dios para salvación (
Romanos 1:16
) y Dios ocupa lo debil, lo menospreciado para avergonzar a los fuertes ya los sabios de esta tierra (
1 Corintios 1:27-29
).
Golpe al orgullo:
Dios inicia su proceso usando a alguien insignificante, sin rango ni voz.
Dios no empieza sanando el cuerpo, empieza rompiendo la autosuficiencia.
Principio:
Dios suele hablar por bocas que el orgulloso desprecia.
“Salió, pues, él, llevando consigo diez talentos de plata…” (v.5)
Actitud de Naamán:
Naamán lleva presisamente lo que Dios tiene de sobra, plata, oro, y vestidos, son suyos (
Hageo 2:8-9
).
El creia que la sanidad es una transacción, no una rendición, y es el problema del corazón orgulloso, pero Dios no quiere que pactemos con él, ni que le ofrezcamos cosas, lo que él busca es un corazón rendido, un espíritu quebrantado, y un corazón contrito y humillado.
Golpe al orgullo:
Naamán llega con regalos, pero Eliseo no los acepta.
Naamán cree que su riqueza compensa su lepra.
Principio:
El orgullo intenta pagar lo que solo la gracia puede dar.
“Vino a la casa del rey de Israel.” (v.6)
Actitud de Naamán:
Busca solución en el poder político, no en la palabra profética, en las amistades "poderosas" de esta tierra pero no humilla su corazón al Dios del cielo y de la tierra.
La mentalidad de Naamán es completamente natural, terrenal, piensa que el poder de Dios esta por debajo del rey, o que necesita el permiso del rey, no sabe realmente nada hacerca de Dios y de como obra, y la respuesta que recibe es un no rotundo, y si Eliseo no envia a llamar a Naamán, pues Naamán regresa como vino.
Dios en su misericordia llamó a Naamán para moldear su orgullo, para enseñarle que el don y la gracia no tienen precio, porfavor no le pongamos precio al poder de Dios ni a la graciane Cristo, demos de gracia lo que de gracia recibimos.
Golpe al orgullo:
El rey se rasga los vestidos: “¿Soy yo Dios?” (v7)
Naamán confía más en estructuras humanas que en Dios.
Principio:
El orgulloso busca respuestas arriba, cuando Dios habla desde lo sencillo.
“Entonces Eliseo le envió un mensajero…” (v.10)
Palabras de Naamán:
“He aquí yo decía para mí…” (v.11)
Golpe al orgullo:
El gran general no recibe atención personal, y es así como realmente nos estrellamos contra el mundo, cuando llegamos a los pies de Cristo y Dios nos deja ver nuestra condición no nos exalta, nos humilla, y si Cristo se humilló cuando estubo en los días de su carne, cuanto más nosotros.
Jamás cometas el error de llamar a la gente de la iglesia por su titulo profesional o sus logros académicos, pues lo único que estarás haciendo es alimentando el orgullo humano.
Eliseo no honra el rango, honra a Dios.
Principio:
Dios no se adapta a nuestras expectativas; somos nosotros los que debemos someternos a Su palabra.
“Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová…” (v.11)
Actitud de Naamán:
Quiere un milagro espectacular, público y digno de su estatus.
Golpe al orgullo:
Dios no sigue su guion.
Naamán quería show, Dios quería obediencia.
Principio:
El orgullo quiere forma; Dios busca fe.
“¿Abana y Farfar… no son mejores que todas las aguas de Israel?” (v.12)
Palabras de Naamán:
Comparación, desprecio, enojo.
Golpe al orgullo:
Dios elige el río correcto para el corazón orgulloso.
El Jordán representa lo común, lo bajo, lo sencillo.
Y esa es presisamente la gracia, es un regalo, no es esfuerzo humano, ya Cristo lo hizo todo, lo único que necesitamos es recibirlo y dar gracias, humillar el corazón y sumergirnos en ese amor que Dios nos brinda en el sacrificio de Cristo Jesús.
Principio:
Dios sana cuando dejamos de comparar y empezamos a obedecer.
“Descendió, pues, y se zambulló siete veces…” (v.14)
Actitud final de Naamán:
Desciende. Obedece. Se somete, la orden fue lávate, pero el no solo se lavó sino que se sumergio completamente, con deseo y anhelo y así es como debemos caminar en el Señor y en su palabra.
El número siete:
Proceso completo. Muerte total del orgullo.
No fue el agua, fue la obediencia.
No fue el Jordán, fue la rendición.
“Y su carne se volvió como la carne de un niño.”
Principio:
Dios no solo quitó la lepra de la piel, quitó la lepra del corazón.
Naamán entró al Jordán:
General → salió como niño
Orgulloso → salió rendido
Leproso → salió limpio
La lepra de Naamán era el orgullo.
El Jordán fue el quirófano de Dios.
Dios no humilla para destruir,
humilla para sanar.
Finalmente quiero decirte que el mismo Dios que guio a Eliseo, a Elias y a muchos otros más es el mismo Dios que esta ahora con nosotros, el Espíritu que los guio tambien nos guia a nosotros, pero nuestro corazón no esta humillado como el de estos siervos y lo único que puedo decir es personame ho Dios, y moldea mi corazón, me rindo a ti Señor.