Ofrendar 7 NIVELES DE HUMILLACIÓN

7 NIVELES DE HUMILLACIÓN

Autor: CRISTHIAN BONIFAZ | 2026-02-24 | 574 vistas
7 NIVELES DE HUMILLACIÓN

7 NIVELES DE HUMILLACIÓN DE CRISTO

Introducción

En esta predicación basada en Filipenses capítulo 2, descubrimos los siete niveles de humillación que Cristo recorrió voluntariamente por amor al Padre y a nosotros que hoy estamos en El.

Desde no aferrarse a su divinidad hasta tomar forma de siervo y morir en la cruz, Jesús nos dejó el modelo perfecto de humildad, obediencia y servicio.

Este mensaje confronta nuestro orgullo, desafía nuestra manera de servir y nos llama a vivir con el mismo sentir que hubo en Cristo.

Texto bíblico: Filipenses 2:1-11

“Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús…”

Aqui podemos examinar primero los 3 propósitos generales que toda iglesia deberia seguir, y a la par los 7 niveles de humillación que todo creyente, a nivel personal deberia buscar cada día de su vida.

Propósitos generales

1. Sintiendo lo mismo

El deseo del corazón, la meta, la misión y la visión deben ser las mismas para todos. No metas personales solamente, sino metas generales como iglesia.

Aquí debemos cambiar:

Cuando una iglesia siente lo mismo, avanza con fuerza.

2. Teniendo el mismo amor

El mismo amor de Cristo por cada uno, nadie buscando lo suyo propio, sino el bienestar de la iglesia.

Es fácil verlo en lo práctico. Por ejemplo, cuando termina el culto o la reunión, muchos corren a su casa sin considerar que tal vez haya alguien que no tiene cómo regresar. Quizás está esperando que alguien le ofrezca llevarlo.

Ese es el amor de Cristo: pensar en el otro antes que en uno mismo.

3. Unánimes

Unánimes significa unidad de mente y propósito. Hablar el mismo lenguaje espiritual, proponernos una meta específica como iglesia e ir en pos de ella.

No esperar que otros lo hagan todo, sino poner el hombro para ayudar a nuestros hermanos.

Propósitos específicos o personales

1. Nada por contienda

No importa si lo que hago parece bueno o necesario; si va a traer contienda, es mejor no hacerlo.

En las reuniones es bueno participar, pero si lo que voy a decir provocará discusión o división, es mejor callarlo. Caminar en la humildad de Cristo implica saber cuándo hablar y cuándo guardar silencio.

Aun al predicar debemos tener cuidado. Las mejores intenciones, si no están guiadas por el Espíritu Santo, pueden no edificar.

2. Nada por vanagloria

El deseo de brillar, ocupar los primeros lugares o competir puede ser normal en el mundo, pero en Cristo no funciona así.

En el Reino de Dios se vive este principio:
Yo menguo para que mi hermano crezca.

3. Con humildad

La humildad comienza en la mente. Es una forma de pensar.

Debemos mantener un perfil bajo, moderado, nunca altivo. La altivez promueve individualismo y división.

Y lo digo por experiencia propia: cuando no menguamos, no dejamos que otros crezcan. Allí nace el ego, el deseo de aplausos y reconocimiento. Pero Dios no comparte su gloria con nadie.

4. Estimando a los demás como superiores

Aquí se sostiene la unidad. Ver a mis hermanos como superiores a mí no es apariencia, es actitud del corazón.

Implica estar dispuesto a aprender, escuchar con atención y reconocer lo que Dios ha dado a cada uno, sin orgullo. Y alegrarme cuando Dios use sus vidas.

5. No mirando cada uno por lo suyo propio

Esto nos libra del egoísmo espiritual.

He conocido iglesias donde dos o tres personas concentran todo: autoridad, reconocimiento, privilegios. Eso se llama favoritismo, y no promueve la unidad; es un obstáculo.

Cuando alguien acapara, otros no crecen. Y muchas veces Dios permite cambios para que más personas se desarrollen.

6. No estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse

Cristo no se aferró. Se despojó.

En nuestras vidas debemos aprender a soltar: posiciones, privilegios, seguridades. Muchas veces no damos porque pensamos que nos quedaremos sin nada.

Pero en la Biblia vemos que quienes se despojaron recibieron no solo bendición, sino el favor de Dios y el amor del pueblo.

7. Tomando forma de siervo

Este es el nivel más profundo.

Aquí debemos preguntarnos:
¿Tenemos forma de reyes o de siervos?

El siervo sirve.
El siervo no reclama.
El siervo no pelea.
El siervo representa a su Señor.

Eso es lo que debemos ser: siervos de Cristo por amor.


🎨 Colores:

📖 Biblia:

🖼 Subir imagen:

🔤 Fuente:

1000predicas.com


📖 Hola