Quiero empezar explicando la importancia de entender la magnitud y el alcance del borde del manto del Mesías, del Cristo, para la Iglesia cristiana.
Antes, el borde del manto era algo físico.
Pero ahora es algo espiritual.
Antes, la gente debía ir donde Cristo estaba, pero ahora Cristo, a través de su Espíritu Santo, nos trae ese manto, nos cubre con su gloria y presencia.
Sin embargo, no todos reciben esa sanidad:
Sanidad del alma
Sanidad del corazón
Sanidad familiar
Sanidad física
La palabra que en el original se usa para “manto” es:
KANAPH
KANAPH =
כ — Mano que cubre
נ — Vida que fluye
ף — Espíritu que se expresa
Si hay sanidad en ese manto, debemos entender cómo tocarlo hoy.
Esto se relaciona con los cinco ministerios, como expresión del gobierno de Cristo.
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”
Cubrirse bajo el manto de Cristo es:
Estar bajo el gobierno de Dios.
La Iglesia es importante.
Los ministros fueron puestos para servir, edificar y guiar bajo la dirección del Espíritu Santo.
¿Quieres saber cómo cobijarte bajo su manto?
No vivas fuera de la cobertura de la mano de Dios.
Esto se relaciona con la Palabra revelada que engendra vida.
“El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”
La Palabra:
No son solo historias del pasado
Es vida
Ministra el alma
Hace la obra para la cual salió de la boca de Dios
Trasciende los tiempos y las edades
Cubrirse bajo el manto es:
Conocer y obedecer esa Palabra viva.
Esto revela la obra activa del Espíritu Santo.
“El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.”
El Espíritu Santo:
Nos trae a Cristo
Lo hace real en nuestras vidas
Cristo mismo nunca se movió sin la dirección del Espíritu.
Cubrirse bajo el manto es:
Vivir bajo esa dirección.
Si tenemos el manto…
¿Por qué no somos sanados?
Porque el manto está…
Pero el borde debe ser tocado.
No es literal.
Es espiritual.
Hoy, el borde del manto es:
El punto donde la fe toca la cobertura.
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios.”
Los que fueron sanados:
No tocaron tela…
Tocaron revelación.
Ella entendió tres cosas:
“Cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud y tocó su manto.”
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
La fe:
No espera comodidad.
Se abre paso.
“Se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.”
Salmo 51:17
“Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.”
El borde no se toca de pie.
Se toca desde abajo.
“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.”
(Alas = Kanaph)
Ella no tocó por desesperación…
Tocó por revelación.
“Y cuando le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos;
y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.”
Esto revela la obra de la Iglesia hoy.
No somos el sanador.
Pero llevamos a los necesitados al que sana.
“Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro…
Al ver Jesús la fe de ellos…”
La fe colectiva abrió el milagro.
El borde del manto es espiritual.
Se toca mediante la humillación.
Cristo es el ejemplo.
El borde del manto hoy no es tela.
Es:
El punto donde la fe toca la cobertura de Cristo.
La Iglesia no necesita fabricar poder.
Necesita:
Humillarse
Creer
Acercarse
Bajo:
La mano que cubre
La Palabra que da vida
El Espíritu que obra
Entonces se cumple:
“Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.”
Y donde hay verdadera humillación…
Hay verdadera manifestación.
Amén.