Ofrendar IGLESIA ACTIVA

IGLESIA ACTIVA

Autor: CRISTHIAN BONIFAZ | 2026-04-08 | 413 vistas
IGLESIA ACTIVA

MIENTRAS ESPERAMOS A CRISTO

IGLESIA ACTIVA

Una vida de preparación, dirección y acción

Introducción

La iglesia de Cristo vive en una tensión gloriosa: ya ha sido redimida, pero aún espera la manifestación plena de su Señor. Esta espera no es vacía ni pasiva; es un tiempo cargado de propósito eterno.

Desde que Cristo ascendió, la iglesia ha sido colocada en la tierra con una misión clara. No se nos llamó a observar los tiempos, sino a participar activamente en el plan de Dios.

En Hechos de los Apóstoles 1:11 se declara:

“Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.”

La promesa del regreso es segura. Pero entre la promesa y su cumplimiento, hay una responsabilidad: vivir correctamente mientras esperamos.

1. Una espera con propósito

La espera del creyente no es inactividad, es preparación con intención. Jesús enseñó que su pueblo debía permanecer fiel hasta su regreso.

En Evangelio de Lucas 19:13 , en la parábola de las minas, dijo:

“Negociad entre tanto que vengo.”

Esto implica acción, responsabilidad y compromiso. La iglesia no fue llamada a esconder lo recibido, sino a multiplicarlo.

Esperar a Cristo significa administrar lo que Él dejó: su palabra, su Espíritu y su misión.

2. El tiempo de preparación

Antes de accionar, hay un tiempo necesario de formación espiritual. Los discípulos mismos pasaron por este proceso.

En Hechos de los Apóstoles 1:4-5, Jesús les ordenó:

“Que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre…”

La preparación incluye:

Nadie puede sostener una obra espiritual sin haber sido primero transformado internamente.

La iglesia que no se prepara, actúa en la carne; pero la iglesia que espera en Dios, actúa en el poder del Espíritu.

3. El tiempo de acción

Después de la preparación, llega el momento de actuar. La venida del Espíritu Santo marca el inicio del movimiento de la iglesia.

En Hechos de los Apóstoles 1:8:

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…”

El propósito del poder no es la experiencia en sí misma, sino el testimonio.

La iglesia debe accionar en:

Predicación

El mensaje del evangelio debe ser proclamado sin temor. La iglesia es portadora de la verdad que transforma vidas.

En Evangelio de Mateo 28:19-20 :

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…”

Testimonio

No solo se trata de palabras, sino de vida. El mundo debe ver a Cristo reflejado en su iglesia.

Servicio

Cada creyente ha recibido dones para edificar el cuerpo. La iglesia crece cuando cada miembro cumple su función.

En Primera de Corintios 12:7:

“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.”

4. Vivir en santidad mientras esperamos

La espera también implica pureza. La iglesia es presentada en la Escritura como una novia que se prepara para su esposo.

En Apocalipsis 19:7 :

“Su esposa se ha preparado.”

La santidad no es opcional, es esencial. No se trata solo de evitar el pecado, sino de vivir apartados para Dios.

En Primera de Pedro 1:15-16:

“Sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir.”

Una iglesia que espera a Cristo, cuida su vida espiritual, su conducta y su comunión con Dios.

5. Ser guiados por el Espíritu Santo

El accionar de la iglesia no es independiente. Todo debe ser dirigido por el Espíritu Santo.

En Epístola a los Romanos 8:14 :

“Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.”

Esto implica:

No toda actividad es voluntad de Dios. La iglesia debe discernir entre hacer mucho y hacer lo correcto.

6. Discerniendo los tiempos

La iglesia debe entender el momento en el que vive. No puede ignorar la urgencia espiritual.

En Epístola a los Romanos 13:11 :

“Conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño…”

Este no es tiempo de descuido ni de distracción. Es tiempo de despertar, de afirmar la fe y de cumplir el propósito.

7. Una iglesia que anhela su regreso

Finalmente, la iglesia no solo trabaja, también espera con amor.

En Segunda de Timoteo 4:8:

“A todos los que aman su venida.”

El verdadero creyente no teme el regreso de Cristo, lo anhela. Vive cada día con la conciencia de que Él puede venir en cualquier momento.

Conclusión

Mientras esperamos a Cristo, la iglesia está llamada a vivir en tres dimensiones:

Preparación, a través de una vida en comunión con Dios.
Acción, cumpliendo la misión encomendada.
Dirección, siendo guiados por el Espíritu Santo.

No es una espera pasiva, es una espera activa y consciente.

La iglesia no está detenida, está en movimiento. No está dormida, está vigilante. No está sin propósito, está cumpliendo la voluntad de Dios en la tierra.

Porque mientras esperamos a Cristo, estamos llamados no solo a esperar… sino a vivir de tal manera que cuando Él venga, nos halle fieles.


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1000predicas.com


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