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LA MEJOR PARTE

Autor: CRISTHIAN BONIFAZ | 2026-04-15 | 417 vistas
LA MEJOR PARTE

LA MEJOR PARTE
Un diálogo teológico y espiritual sobre elección, prioridad y estado del alma.


Hay escenas en la Escritura que no solo narran hechos, sino que abren ventanas al estado interior del ser humano delante de Dios. Una de ellas es la que se entrelaza entre Lucas 10 y Lucas 22, donde el Señor revela no solo acciones, sino intenciones, elecciones y condiciones del corazón.


I. La preparación y la elección: una decisión espiritual

Aquí surge la primera tensión:

¿Escoge Dios por nosotros, o nosotros escogemos nuestra parte en Él?
¿Es la herencia espiritual algo impuesto o administrado?
La Escritura muestra una verdad incómoda pero clara:
El hombre tiene capacidad de elegir su posición delante de Dios.


II. “María ha escogido la mejor parte”: la jerarquía espiritual


El texto central se encuentra en Lucas 10:38-42 :
“María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.”
Aquí no se dice simplemente que María recibió, sino que escogió.
Esto desarma una teología pasiva. No todos viven lo mismo en Dios, aunque todos estén en la casa.
Dos mujeres, una misma casa, un mismo Cristo… pero dos experiencias totalmente distintas.
Marta: activa, servicial, ocupada.
María: atenta, rendida, enfocada.


Entonces surge una afirmación que no puede ignorarse:
Sí, hay diferentes partes en Dios.
Y sí, hay una mejor parte.
No todas las experiencias espirituales son iguales.
No todo servicio es equivalente a comunión.
No toda actividad es aprobación divina.


III. ¿Puede el creyente malgastar su herencia?


La parábola del hijo pródigo (Lucas 15) deja claro que:
La herencia puede ser recibida…
Pero también puede ser malgastada.
Esto responde directamente:
Sí, el hombre puede desperdiciar lo que Dios le ha dado.
No se trata solo de pecado evidente, sino de algo más sutil:
Cambiar presencia por actividad
Sustituir intimidad por ocupación
Preferir hacer cosas para Dios en lugar de estar con Dios
Marta no estaba en pecado moral, pero sí en un desorden espiritual.


IV. “Afanada y turbada”: diagnóstico del alma
Jesús no reprende el servicio de Marta, sino su condición interior:
“Marta, Marta, estás afanada y turbada con muchas cosas” ( Lucas 10:41 )
Aquí entramos en profundidad.

1. “Afanada” – Griego: merimnáō
Implica:
Estar dividido interiormente
Ser jalado en distintas direcciones
Tener la mente fragmentada por preocupaciones
No es solo estar ocupado.
Es estar interiormente disperso.

2. “Turbada” – Griego: thorybázō
Esta palabra es aún más intensa:
Significa agitación interna
Ruido emocional
Confusión que altera la paz
No es simplemente ansiedad; es una perturbación del alma que impide discernir lo esencial.
Entonces la idea completa es:
Marta no solo hacía muchas cosas…
estaba interiormente fragmentada y emocionalmente agitada.
Y aquí está el punto crítico:
El afán produce actividad, pero la turbación revela pérdida de dirección.


V. El contraste espiritual: dos cristianos, dos vidas
Ambas, Marta y María:
Recibieron a Cristo
Creían en Él
Estaban en Su casa
Pero sus vidas reflejan dos tipos de creyentes:

1. El creyente funcional (Marta)
Sirve
Se ocupa
Produce
Pero vive turbado
2. El creyente contemplativo (María)
Escucha
Aprende
Se rinde
Y encuentra la esencia
Aquí aparece una verdad profunda:
No todo creyente vive en plenitud, aunque sea salvo.


VI. El eco en Lázaro: salvación sin plenitud


Cuando traes a memoria a Lázaro (como figura espiritual, incluso relacionándolo con el mendigo de Lucas 16), emerges una idea inquietante:
Se puede pertenecer a Dios…
y aun así vivir en escasez espiritual durante toda la vida.
Esto no habla de condenación, sino de experiencia.
Hay quienes son salvos, pero no transformados profundamente
Hay quienes tienen acceso, pero no disfrutan
Hay quienes tienen herencia, pero no la administran


VII. “Anhelad los mejores dones”: una invitación a lo superior


El apóstol enseña en 1 Corintios 12:31 :
“Procurad los dones mejores…”
Y luego eleva el nivel en el capítulo 14:
“…sobre todo que profeticéis”
Aquí no se habla solo de dones espirituales, sino de prioridades espirituales.
Profetizar no es solo predecir; es:
Hablar desde Dios
Transmitir Su corazón
Edificar a otros con lo que se ha recibido en intimidad
Esto conecta directamente con María:
Primero se sienta, luego aprende…
y después puede transmitir.


VIII. La mejor parte: definición final


La mejor parte no es:
Servir más
Hacer más
Activarse más
La mejor parte es:
Estar con Cristo de tal manera que todo lo demás fluya desde esa comunión.
Es:
Aprender del Maestro
Ser formado internamente
Y luego enseñar desde lo vivido
Por eso resuena Isaías 52:7 :
“¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que anuncia la paz!”
Pero esos pies hermosos no se forman en la prisa…
Se forman a los pies del Maestro.


IX. Conclusión: una decisión silenciosa pero eterna


La escena termina sin ruido, pero con una sentencia eterna:
“María ha escogido la mejor parte…”
No fue emocional.
No fue momentánea.
Fue una decisión espiritual consciente.
Y esa frase sigue resonando hoy como una pregunta abierta:
¿Qué parte estás escogiendo tú?
¿La que produce reconocimiento… o la que produce transformación?
¿La que llena tus manos… o la que llena tu alma?
Porque al final, no será evaluado cuánto hiciste…
sino desde dónde lo hiciste.
Y solo una cosa permanece:
La parte que nace de la comunión con Cristo.


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🔤 Fuente:

1000predicas.com


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