“He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.”
Mateo 10:16
El creyente debe vivir confiando en Dios, pero también actuando con prudencia y sabiduría.
Hay cristianos que han confundido la fe con la imprudencia. Piensan que tener fe es exponerse innecesariamente al peligro, ignorar advertencias, actuar sin discernimiento o descuidarse completamente. Pero la Biblia nunca enseña eso.
La fe verdadera no elimina la prudencia; la prudencia guiada por Dios es parte de la fe.
Jesús mismo dijo:
“Sed prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.”
Mateo 10:16
Aquí hay dos verdades juntas:
No dijo:
La serpiente representa discernimiento y cuidado.
La paloma representa pureza y mansedumbre.
El creyente no debe ser malicioso, pero tampoco ingenuo.
Muchos creen que confiar en Dios significa no tomar medidas humanas responsables. Pero la Biblia muestra otra cosa.
Israel era el pueblo escogido, protegido por Dios, y aun así:
Cuando reconstruían Jerusalén:
“Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.”
Nehemías 4:9
Observe el equilibrio:
No dijeron:
“Solo oremos y descuidémonos.”
Ni dijeron:
“Solo dependamos de las armas.”
Hicieron ambas cosas:
“Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.”
Salmo 127:1
Este texto no enseña que no debe haber guardias.
La guardia estaba allí.
El problema no era vigilar.
El problema era confiar solamente en la vigilancia humana.
La enseñanza es:
Porque sin Dios:
La seguridad final viene del Señor.
Satanás quiso tentar a Jesús diciéndole:
“Échate abajo…”
Mateo 4:6
Pero Jesús respondió:
“No tentarás al Señor tu Dios.”
Mateo 4:7
Aquí hay una lección poderosa:
No debemos usar la fe para justificar la imprudencia.
Hay personas que dicen:
Eso no es fe.
Eso es tentar a Dios.
Jesús dijo:
“Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra.”
Mateo 10:23
¡Eso lo dijo Jesús!
Observe:
Huir no siempre es cobardía.
A veces es sabiduría.
David huyó de Saúl.
José huyó de la esposa de Potifar.
Pablo escapó en una canasta por un muro.
La Biblia no glorifica la imprudencia.
La prudencia no es miedo.
La prudencia es sabiduría aplicada.
Hay diferencia entre:
El cobarde abandona a Dios por miedo.
El prudente toma decisiones guiadas por Dios.
Un cristiano prudente:
Noé tuvo fe, pero construyó el arca.
José creyó en Dios, pero administró alimento para la crisis.
Nehemías oró, pero armó al pueblo.
David confiaba en Dios, pero llevaba su honda.
La fe bíblica no es pasividad irresponsable.
El error de algunos:
El error de otros:
La Biblia enseña equilibrio:
“Cuídate, que te cuidaré” no es un texto bíblico, pero nos recuerda algo importante:
Debemos cuidarnos, sí.
Pero entendiendo que el cuidado verdadero viene del Señor.
No somos personas dominadas por el miedo.
Tampoco somos imprudentes.
Somos un pueblo:
Porque:
Y aun así:
“Nuestro socorro está en el nombre de Jehová.”
Salmo 124:8