La copa que rebosa en medio del valle
Texto base:
Mateo 10:33
y Salmo 23
Introducción
Vivimos tiempos donde seguir a Cristo parece cada vez más desafiante. Jesús nunca prometió una vida libre de dificultades; al contrario, advirtió que llegarían momentos en los que muchos tendrían la tentación de negarlo para evitar problemas, persecución o rechazo.
Cuando dijo:
"Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos" (
Mateo 10:33
).
No estaba hablando de tiempos fáciles. Estaba preparando a sus discípulos para permanecer firmes cuando el costo de seguirle fuera alto.
Porque llegará el momento en que el mundo aplauda a quienes le dan la espalda a Dios y critique a quienes permanecen fieles. Parecerá que a los que niegan a Cristo les va mejor, mientras que los que lo aman atraviesan pruebas, luchas y aflicciones.
Sin embargo, Jesús nos enseña que la victoria final pertenece a quienes permanecen fieles.
1. La fe verdadera se demuestra en los tiempos difíciles
Muchos piensan que la vida cristiana consiste en evitar problemas, pero la Biblia enseña exactamente lo contrario.
David dijo:
"Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo."
Observe que David no dijo "si paso por el valle", sino "aunque ande".
El valle es parte del camino.
Hay valles de enfermedad. Hay valles de escasez. Hay valles de persecución. Hay valles de dolor.
Pero la diferencia del creyente no es la ausencia del valle, sino la presencia de Dios dentro del valle.
La promesa no es que nunca atravesaremos dificultades.
La promesa es:
"Tú estarás conmigo."
2. Dios revela quién es precisamente en nuestras pruebas
Hay algo hermoso en la Escritura.
Cada vez que un hombre o una mujer de fe experimentaba una intervención divina, aprendía algo nuevo acerca de Dios.
Por eso surgieron nombres como:
Jehová Jireh: El Señor proveerá.
Jehová Rafa: El Señor sana.
Jehová Nissi: El Señor es mi estandarte.
Jehová Shalom: El Señor es mi paz.
Jehová Rohi: El Señor es mi pastor.
Pero para conocer a Jehová Rafa tuvo que existir una enfermedad.
Para conocer a Jehová Jireh tuvo que existir una necesidad.
Para conocer a Jehová Nissi tuvo que existir una batalla.
Para conocer a Jehová Shalom tuvo que existir una tormenta.
No conocemos a Dios solamente por lo que leemos acerca de Él.
Lo conocemos por lo que Él hace en medio de nuestras circunstancias.
Por eso muchas veces las pruebas no vienen para destruirnos sino para revelarnos una dimensión más profunda del carácter de Dios.
3. El secreto está en una copa que rebosa
David declara:
"Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando."
Qué impresionante.
No dice que el valle rebosa.
No dice que los enemigos desaparecieron.
No dice que las dificultades terminaron.
Lo que rebosa es la copa.
La presencia de Dios en su interior era mayor que los problemas a su alrededor.
Ese es el secreto de la perseverancia.
Hay personas que tienen circunstancias favorables pero una copa vacía.
Y hay creyentes que atraviesan pruebas profundas pero tienen una copa rebosante de fe, esperanza, gratitud y confianza.
Cuando la copa rebosa:
La crítica no nos detiene.
La escasez no nos destruye.
La enfermedad no nos roba la esperanza.
La persecución no nos hace negar a Cristo.
Porque hay algo dentro de nosotros que es más grande que lo que está ocurriendo fuera de nosotros.
4. Los hombres de fe tenían identidad
Los hombres y mujeres de Dios no solamente aprendían a vencer.
Aprendían quiénes eran.
Muchas veces colocaban nombres a sus hijos que reflejaban promesas divinas.
Porque la fe está profundamente conectada con la identidad.
Y David comienza el Salmo 23 estableciendo dos verdades inquebrantables:
"Jehová es mi pastor; nada me faltará."
Aquí encontramos dos pilares de la fe.
Primero: Pertenencia
"Jehová es mi pastor."
David sabe quién es su Señor.
Sabe a quién pertenece.
Sabe quién dirige su vida.
Segundo: Destino
"Nada me faltará."
David sabe lo que Dios hará.
No porque las circunstancias sean perfectas.
Sino porque el Pastor es fiel.
La fe siempre descansa sobre estas dos certezas:
Sé de quién soy. Y sé lo que Él hará conmigo.
5. El peligro de una generación sin identidad
Muchos fracasan en los tiempos difíciles porque olvidan quién es su Dios.
Cuando la identidad se debilita, aparecen:
La queja.
La duda.
El temor.
El alejamiento de Dios.
Pero cuando recordamos quién es nuestro Pastor, la fe vuelve a levantarse.
La copa no rebosa en los corazones que viven cuestionando a Dios.
La copa rebosa en aquellos que se rinden completamente a Él.
En aquellos que siguen obedeciendo aun cuando no entienden.
En aquellos que siguen adorando aun cuando lloran.
En aquellos que siguen creyendo aun cuando el valle parece largo.
Conclusión
Jesús nos advirtió que vendrían tiempos difíciles.
Pero también nos enseñó que la fidelidad tiene recompensa.
David atravesó valles, enemigos, persecuciones y sufrimientos.
Sin embargo, pudo decir:
"Tú estarás conmigo."
Y mientras Dios esté con nosotros, la copa seguirá rebosando.
Quizás hoy estés atravesando tu propio valle.
Tal vez estés enfrentando enfermedad, escasez, oposición o cansancio espiritual.
Recuerda esto:
No es el valle lo que determina tu destino.
No son tus enemigos los que escriben tu historia.
No son las circunstancias las que tienen la última palabra.
Tu Pastor sigue siendo el mismo.
Y mientras permanezcas aferrado a Él, jamás tendrás que negarlo para sobrevivir, porque descubrirás que Él es suficiente.
La copa rebosa cuando entendemos que nuestro Dios es real, que somos suyos y que su presencia vale más que cualquier beneficio que este mundo pueda ofrecer.
Aleluya.