"Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones."
Antes de dar la victoria, Dios muestra cómo trabaja Satanás.
No peleamos contra un enemigo desconocido; Cristo expone sus planes para que podamos vencer.
"Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo."
"...no ignoramos sus maquinaciones."
Todos veían un hombre loco.
Jesús vio algo mucho más profundo.
Cuando preguntó:
"¿Cómo te llamas?"
La respuesta fue:
"Legión me llamo, porque somos muchos."
Una legión romana podía tener aproximadamente entre 4.000 y 6.000 soldados.
Su propósito era:
Satanás trabaja igual.
No envía un solo ataque.
Envía una "legión" de estrategias:
Su propósito siempre es conquistar territorio en la vida del creyente.
Pero Jesús desenmascara el plan y expulsa toda la legión.
Un ejército no dispara al azar.
Primero identifica al enemigo.
Luego ataca.
Así hace Dios.
"El caballo se alista para el día de la batalla; mas Jehová es el que da la victoria."
Cuando el enemigo usa:
Los fariseos parecían defender la Ley.
Pero Jesús conocía la verdadera estrategia.
"Mas esto decían tentándole, para poder acusarle."
Jesús no respondió impulsivamente.
Discernió primero.
Luego habló.
Y destruyó completamente el plan de ellos.
No todo ataque viene con apariencia de maldad.
Muchos ataques vienen disfrazados de:
Por eso necesitamos discernimiento espiritual.
Jesús dijo claramente cuál es.
"El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir."
El enemigo busca:
Nunca ataca sin propósito.
La cruz no solamente perdonó pecados.
También derrotó al enemigo.
"Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz."
Toda estrategia de Satanás termina derrotada delante de Cristo.
Los fariseos querían condenar a la mujer.
Pero terminaron llevándola al único que podía salvarla.
Lo mismo ocurrió con José.
"Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien."
El enemigo planea destruir.
Dios transforma ese mismo ataque en bendición.
Nunca podrá superar la sabiduría de Dios.
Satanás no pudo tocar a Job sin el permiso de Dios.
"¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!"
Por eso podemos afirmar:
Uno de los mayores errores del creyente es querer pelear donde Dios dijo que huyera.
"Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz..."
Pablo no dijo:
Dijo:
HUYE.
"...dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió."
José entendió que la victoria no era quedarse.
La victoria era salir.
Hay tentaciones donde permanecer ya es empezar a perder.
Pablo no solamente dice:
"Huye..."
También dice:
"...y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz..."
Vivir rectamente delante de Dios.
Confiar en Dios más que en las emociones.
Amar a Dios y al prójimo.
Mantener comunión con Dios y con los hermanos.
El vacío que deja el pecado debe llenarse con la presencia de Dios.
La batalla espiritual no comienza peleando.
Comienza discerniendo.
Cuando Dios revela la estrategia del enemigo:
"...Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo."
El creyente no vence porque Satanás sea débil, sino porque Cristo revela sus estrategias, nos enseña cómo responder y ya obtuvo la victoria definitiva sobre él en la cruz.