Ofrendar CON QUIEN PESCAS

CON QUIEN PESCAS

CRISTHIAN BONIFAZ
Expositor
Pastor CRISTHIAN BONIFAZ
📅 2026-08-08 👁 120 vistas
CON QUIEN PESCAS

¿CON QUIÉN PESCAS?

LA AUTOSUFICIENCIA DEL CRISTIANO

Texto principal

Lucas 5:1-11

“Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.”
Lucas 5:3

INTRODUCCIÓN

Quiero comenzar haciendo una observación importante:

El éxito de la pesca y de la prosperidad no depende de las circunstancias ni de los tiempos; depende de quién dirige nuestra vida.

Pedro había pescado durante toda la noche y parte del día y no había conseguido nada.

“Y habiendo entrado en una de aquellas barcas, que era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.”
Lucas 5:3-5

Esto nos enseña algo:

El fracaso o el éxito de nuestros proyectos, sueños, metas y trabajo no depende únicamente de las circunstancias, necesitamos la dirección del Señor.

El mismo Pedro que sabía pescar profesionalmente tuvo que aprender que saber hacer algo no significa que no necesitemos la dirección de Dios.

¿Quién sabe más?

Aquí aparece una pregunta fundamental y Dios le va a enseñar algo importanticimo a Pedro y a nosotros:

¿Quién sabe más: el pescador de toda la vida o el que hizo al pescador, al mar y a los peces?

Pedro conocía el mar.

Pedro conocía las redes.

Pedro conocía la pesca.

Pedro sabía cuándo pescar.

Pero Jesús conocía algo que Pedro no podía conocer por sus propios medios.

Por eso la cuestión no era solamente:

“¿Con quién pescas?”

La verdadera pregunta es:

“¿Quién está dirigiendo tu pesca?”


I. EL PROBLEMA DE PEDRO: CONFIAR EN SU PROPIA CAPACIDAD

En asuntos de trabajo, profesión, negocios, familia, proyectos y decisiones personales, muchas personas piensan que Dios solamente debe intervenir en las cosas espirituales.

Como si pudiéramos decir:

“Señor, encárgate de mi salvación, pero mi trabajo lo manejo yo.”

“Señor, encárgate de la iglesia, pero mis negocios los manejo yo.”

“Señor, ayúdame espiritualmente, pero mis decisiones profesionales las tomo yo.”

Y quizás uno de los problemas de Pedro era precisamente ese.

Pedro confiaba en lo que sabía hacer.

Él era pescador.

Era su oficio.

Era su experiencia.

Era su conocimiento.

Y probablemente pensaba que sabía cómo hacerlo.

Pero después de trabajar toda la noche, tuvo que reconocer:

“Toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado.”

Lucas 5:5

El problema no era que Pedro fuera pescador.

El problema era que Pedro estaba intentando pescar sin depender de Cristo.

Algo interesante que noto aqui es que Cristo predicaba y Pedro escuchaba mientras lavaba sus redes pero no pidio ayuda ¿porque?

Cuantas personas siguen a Cristo pero estan pasando tiempos dificiles en su trabajo o economia y buscan la manera de salir adelante y tener éxito profesional, pero Dios no quiere solo ayudarte, Dios te quiere enseñar que sin él nada funciona.


II. PEDRO SEGUÍA A JESÚS, PERO TODAVÍA NO LE HABÍA ENTREGADO TODO

Esto es algo muy importante.

Pedro ya estaba cerca de Jesús.

Pedro escuchaba a Jesús.

Pedro estaba involucrado.

Pedro estaba en la barca mientras Cristo enseñaba.

Pero todavía tenía que aprender a depender completamente del Señor.

Hay personas que siguen a Cristo de la misma manera.

Están cerca de Jesús.

Escuchan la Palabra.

Van a la iglesia.

Sirven.

Participan.

Pero cuando llega el momento de tomar decisiones importantes, vuelven a confiar únicamente en su propia capacidad.

Tienen a Cristo en la barca, pero no le entregan el timón.

Pedro estaba pescando mientras escuchaba a Cristo.

Estaba involucrado, pero seguía afanado por sus problemas.

Y Cristo ahora le va a enseñar cómo se sigue verdaderamente al Señor.


III. PRIMERA ETAPA: JESÚS LE PIDE LA BARCA

“Dame lo que tienes”

Lucas 5:3 dice:

“Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco.”

Jesús interrumpe el trabajo de Pedro.

Pedro ya había trabajado toda la noche.

Estaba cansado.

Había fracasado en su pesca.

Probablemente quería guardar sus redes y terminar su jornada.

Pero Jesús le dice, en esencia:

“Pedro, préstame tu barca.”

Jesús le pide aquello que Pedro tenía.

No le pidió algo que no poseía.

Le pidió su barca.

Y aquí encontramos una enseñanza poderosa:

Dios puede comenzar a obrar con aquello que ya tienes si estás dispuesto a ponerlo en sus manos.

Tu tiempo.

Tu profesión.

Tu trabajo.

Tus capacidades.

Tus recursos.

Tu casa.

Tu familia.

Tus talentos.

Tu vida.

Todo puede convertirse en una herramienta para Dios.

La barca representa nuestra vida

Jesús le estaba diciendo a Pedro:

“Déjame entrar en aquello donde tú normalmente trabajas.”

Pedro utilizaba su barca para ganarse la vida.

Ahora Jesús utilizaría esa misma barca para anunciar el Reino de Dios.

Eso significa que tu trabajo también puede convertirse en un lugar donde Dios sea glorificado.


Un ejemplo práctico

Conocí a un amigo que sintió de parte de Dios el deseo de predicar a sus compañeros de trabajo.

Durante sus tiempos libres y los recesos hablaba con ellos acerca de Cristo.

Después de la jornada laboral, algunas veces se reunía con ellos para seguir compartiendo la Palabra.

Una o dos veces por semana aprovechaba esos espacios para predicarles.

Eso es poner la barca al servicio de Dios.

No tuvo que abandonar inmediatamente su trabajo.

No tuvo que esperar tener un púlpito.

Simplemente dijo:

“Señor, esto que tengo también puede servirte.”


Tu vida no puede seguir igual cuando Cristo entra

Puedes seguir viviendo tu vida.

Puedes seguir trabajando.

Puedes seguir teniendo responsabilidades.

Pero cuando Cristo encuentra tu vida, tu vida no puede seguir siendo exactamente igual.

Romanos 12:1 dice:

“Que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”

La pregunta es:

¿Ya le entregaste tu barca al Señor?


IV. SEGUNDA ETAPA: JESÚS LE DICE “BOGA MAR ADENTRO”

Después de utilizar la barca para predicar, Jesús le dice:

“Boga mar adentro.”

Lucas 5:4

Aquí comienza otra etapa.

Jesús no solamente quiere utilizar la barca.

Ahora quiere llevar a Pedro a otro nivel de fe.

“Boga mar adentro” significa:

Avanza.

Confía.

Obedece.

Ve más allá de lo que puedes controlar.

Pedro tenía razones para cuestionar la orden.

Era pescador.

Había trabajado toda la noche.

Conocía las condiciones.

Sabía lo que había ocurrido.

Pero ahora tenía que decidir entre:

su experiencia o la palabra de Jesús.


LA FE COMIENZA CUANDO LA PALABRA DE DIOS ESTÁ POR ENCIMA DE NUESTRA EXPERIENCIA

Pedro finalmente responde:

“Mas en tu palabra echaré la red.”

Lucas 5:5

Esa es una de las frases más importantes de todo el relato:

“En tu palabra.”

No dijo:

“Porque las condiciones son buenas.”

No dijo:

“Porque creo que hay peces.”

No dijo:

“Porque mi experiencia me dice que funcionará.”

Dijo:

“En tu palabra.”

La fe verdadera no se fundamenta en lo que vemos.

Se fundamenta en lo que Dios ha dicho.

“Porque por fe andamos, no por vista.”
2 Corintios 5:7


V. TERCERA ETAPA: JESÚS LE DICE QUE ECHE LA RED

Jesús no solamente le dice que vaya mar adentro.

También le dice:

“Echad vuestras redes para pescar.”

Lucas 5:4

Y aquí encontramos algo todavía más profundo.

Jesús no le dijo:

“Hazlo como tú sabes.”

Le dijo:

“Hazlo como yo te digo.”

Pedro tenía experiencia.

Pero ahora tenía que aprender obediencia.

Porque podemos tener experiencia y aun así necesitar dirección.

Podemos tener conocimiento y aun así equivocarnos.

Podemos tener capacidad y aun así fracasar.

Pero cuando Dios dirige nuestros pasos, nuestra capacidad queda sometida a su voluntad.

Proverbios 3:5-6 dice:

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”


VI. LA BENDICIÓN LLEGA CUANDO LA BARCA, LA RED Y LA VIDA ESTÁN BAJO LA DIRECCIÓN DE DIOS

Cuando Pedro obedeció, ocurrió algo extraordinario:

“Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.”

Lucas 5:6

La bendición vino después de la obediencia.

Pero debemos entender algo:

El milagro no fue simplemente conseguir peces.

El verdadero milagro fue que Pedro comenzó a comprender quién estaba realmente en su barca.

Por eso terminó diciendo:

“Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.”

Lucas 5:8

Pedro comenzó preocupado por los peces.

Jesús terminó confrontando su corazón.

Porque Dios puede darte una bendición y, al mismo tiempo, mostrarte quién es Él.


VII. NO DEJES A DIOS PARA EL ÚLTIMO

Aquí está una de las grandes enseñanzas:

No puedes dejar al Señor para el último lugar.

No puedes vivir primero tus afanes y después decir:

“Señor, ahora ayúdame.”

No puedes tomar todas las decisiones por tu cuenta y después pedirle a Dios que bendiga lo que ya decidiste.

No puedes poner a Dios al final y esperar que Él dirija lo que nunca le entregaste.

Jesús dijo:

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”

Mateo 6:33

Cuando Dios ocupa el primer lugar, aprendemos a confiar en Él en todas las áreas.


VIII. SEGUNDA ETAPA EN LA VIDA DE PEDRO: CAMINANDO SOBRE LAS AGUAS

Uno podría pensar que después del milagro de la pesca Pedro ya había aprendido completamente a confiar en Jesús.

Pero no fue así.

Pedro todavía tenía que aprender.

En Mateo 14 encontramos otra etapa de su vida.

Los discípulos estaban en la barca y Jesús caminaba sobre el agua.

Pedro le dijo:

“Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.”

Mateo 14:28

Aquí podemos ver nuevamente el carácter de Pedro.

Pedro quería hacer algo extraordinario.

Y Jesús se lo permitió.

“Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.”

Mateo 14:29

Pero después ocurrió algo:

“Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!”

Mateo 14:30

Pedro comenzó mirando a Jesús.

Pero después comenzó a mirar las circunstancias.

Y cuando dejó de mirar al Señor, comenzó a hundirse.


IX. INCLUSO EN LAS COSAS DE FE PODEMOS SER AUTOSUFICIENTES

Esto es importante.

Ser cristiano no significa automáticamente que hemos dejado de ser autosuficientes.

Podemos seguir queriendo hacer las cosas a nuestra manera.

Incluso podemos intentar hacer cosas espirituales dependiendo de nuestras propias fuerzas.

La pregunta de Pedro pudo haber sido:

“Señor, ¿es tu voluntad que yo camine sobre las aguas?”

Pero Pedro dijo:

“Manda que yo vaya.”

Hay una diferencia entre:

“Señor, ¿qué quieres que haga?”

y

“Señor, permite que haga lo que yo quiero hacer.”

A veces no buscamos la voluntad de Dios.

Buscamos que Dios apruebe nuestra voluntad.

Y esa es una forma de autosuficiencia espiritual.


X. TERCERA ETAPA EN LA VIDA DE PEDRO: PEDRO VUELVE ATRÁS

Llegamos ahora a otro momento doloroso.

Jesús muere.

Pedro había vivido grandes experiencias con Cristo.

Había visto milagros.

Había caminado sobre las aguas.

Había visto la pesca milagrosa.

Había confesado que Jesús era el Cristo.

Pero después de la muerte de Jesús, Pedro dijo:

“Voy a pescar.”

Juan 21:3

Y los demás discípulos le dijeron:

“Vamos nosotros también contigo.”

Y salieron y entraron en una barca.

¿Y qué sucedió?

“Aquella noche no pescaron nada.”

Juan 21:3

Otra vez Pedro vuelve a pescar.

Otra vez una noche de trabajo.

Otra vez las redes vacías.

Otra vez el fracaso.

¿Por qué?

Porque Pedro todavía tenía que aprender una verdad profunda:

No basta con haber tenido experiencias con Dios. Tenemos que aprender a depender de Dios continuamente.


XI. PEDRO TODAVÍA VIVÍA POR VISTA

Pedro confiaba en lo que veía.

Confiaba en lo que podía hacer.

Confiaba en sus manos.

Confiaba en su fuerza.

Por eso, cuando las circunstancias cambiaron, retrocedió.

Mientras vivamos solamente por lo que vemos, vamos a tropezar.

Mientras dependamos solamente de nuestra fuerza, vamos a cansarnos.

Mientras tomemos decisiones sin buscar a Dios, podemos desviarnos.

Mientras no aprendamos a depender del Señor, siempre estaremos expuestos a volver atrás.

La Biblia dice:

“Porque por fe andamos, no por vista.”

2 Corintios 5:7

Y también:

“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.”

Salmos 37:5


XII. CUARTA ETAPA EN LA VIDA DE PEDRO: EL ESPÍRITU SANTO VIENE SOBRE ÉL

Pero aquí está la parte preciosa de la historia.

La historia de Pedro no termina con un hombre derrotado.

No termina con un hombre autosuficiente.

No termina con un pescador que vuelve atrás.

Después de la resurrección de Cristo, Jesús restaura a Pedro.

Y posteriormente ocurre algo extraordinario.

El Espíritu Santo viene sobre los discípulos.

Hechos 2:4 dice:

“Y fueron todos llenos del Espíritu Santo.”

Ahora encontramos a otro Pedro.

El mismo hombre que tuvo miedo.

El mismo que negó a Jesús.

El mismo que volvió a pescar.

Ahora está delante de una multitud anunciando a Cristo.

“Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló.”

Hechos 2:14

Y después de su predicación:

“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”

Hechos 2:41

¿Qué cambió?

Pedro aprendió a depender de Dios.

Ahora Pedro ya no avanzaba solamente en su capacidad.

Ahora era guiado por el Espíritu Santo.

Ya no retrocedía.

Ahora avanzaba.

Ya no estaba preocupado solamente por sus propios peces.

Ahora estaba preocupado por las almas.


XIII. EL OBJETIVO NO ES SOLO RECIBIR UNA BENDICIÓN

Aquí llegamos al punto central de esta prédica.

Pedro comenzó preocupado por una pesca.

Pero Dios quería convertirlo en pescador de hombres.

Jesús le dijo:

“No temas; desde ahora serás pescador de hombres.”

Lucas 5:10

Pedro comenzó pensando en peces.

Jesús estaba pensando en personas.

Pedro estaba pensando en su trabajo.

Jesús estaba pensando en su propósito.

Pedro estaba pensando en su necesidad.

Jesús estaba pensando en su llamado.

Por eso la pregunta no es solamente:

“¿Dónde están mis peces?”

La pregunta es:

“¿Para qué quiere Dios bendecir mi vida?”


XIV. DIOS QUIERE IR DELANTE DE NOSOTROS

Una de las cosas más difíciles para el ser humano es dejar de ser autosuficiente.

Queremos controlar.

Queremos decidir.

Queremos saber.

Queremos tener todo calculado.

Queremos caminar delante de Dios y después pedirle que nos siga.

Pero el orden bíblico es diferente.

Dios debe ir delante de nosotros.

Israel en el desierto es una figura preciosa de esto.

Dios no abandonó a su pueblo para que ellos descubrieran solos el camino.

Él iba delante de ellos.

“Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube, para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles.”

Éxodo 13:21

Dios iba delante.

Dios los guiaba.

Dios los protegía.

Dios los acompañaba.

Y Dios los llevaba hacia donde Él había determinado.


XV. LA PREGUNTA FINAL: ¿CON QUIÉN PESCAS?

Ahora podemos regresar al título:

¿CON QUIÉN PESCAS?

Quizás has estado trabajando toda la noche.

Quizás has hecho todo lo que sabes hacer.

Quizás tienes experiencia.

Quizás tienes capacidades.

Quizás has estudiado.

Quizás tienes contactos.

Quizás tienes recursos.

Pero tal vez tus redes siguen vacías.

No necesariamente porque no tengas capacidad.

Tal vez Dios quiere enseñarte algo:

No dependas solamente de lo que sabes. Aprende a depender de quien sabe más que tú.

Porque aquí está la pregunta:

¿Quién sabe más: el pescador de toda la vida o el que hizo al pescador, el mar y los peces?

Pedro conocía la pesca.

Jesús conocía el mar.

Pedro conocía las redes.

Jesús conocía los peces.

Pedro conocía su oficio.

Jesús conocía el propósito de su vida.


CONCLUSIÓN

Tal vez hoy Dios te está diciendo:

“Dame tu barca.”

Entrégame tu trabajo.

Entrégame tu profesión.

Entrégame tus negocios.

Entrégame tus proyectos.

Entrégame tus sueños.

Entrégame tus problemas.

Entrégame tus decisiones.

Entrégame tu familia.

Entrégame tu futuro.

Después puede decirte:

“Boga mar adentro.”

Avanza.

Confía.

No tengas miedo.

Y finalmente:

“Echa la red.”

Pero no como tú piensas.

No solamente como tú sabes.

No solamente como tu experiencia te dice.

Hazlo como yo te digo.

Porque cuando Cristo dirige la barca, cuando Cristo dirige la red y cuando Cristo dirige nuestra vida, descubrimos que el verdadero milagro no es solamente llenar las redes.

El verdadero milagro es que el pescador termina entendiendo quién es el que realmente dirige la pesca.

Pedro comenzó buscando peces.

Terminó siguiendo a Cristo.

Comenzó confiando en sus manos.

Terminó dependiendo del Espíritu Santo.

Comenzó preocupado por su necesidad.

Terminó siendo de bendición para miles.

Y ese también debe ser nuestro destino:

No vivir dependiendo de nuestra capacidad, sino aprender a vivir dependiendo completamente de Dios.

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”

Proverbios 3:5-6

No se trata solamente de con quién pescas.

Se trata de quién está dirigiendo tu barca.


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🔤 Fuente:

1000predicas.com


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