Un estudio bíblico sobre la identidad divina del Mesías, desde el Tanaj hasta el Nuevo Testamento
Tema central: ¿Es Jesús solamente el Mesías enviado por Dios o es también Dios?
Propósito: Mostrar, mediante el estudio de las Escrituras, que Jesús es el Mesías prometido, que el Hijo comparte la identidad divina y que esta afirmación no significa creer en dos dioses ni confundir al Padre con el Hijo.
Texto clave:
«En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios».
En la actualidad existen corrientes teológicas que reconocen a Jesús como el Mesías, pero niegan su divinidad. Sus argumentos pueden parecer convincentes, especialmente cuando se presentan textos que destacan que el Padre es mayor que el Hijo o que Jesús fue enviado por Dios.
Por eso, es necesario examinar las Escrituras con cuidado y permitir que la Biblia explique su propio testimonio.
La pregunta que guía este estudio es:
¿Cómo puede Jesús ser Dios si las Escrituras enseñan que Dios es uno?
Para responder, seguiremos un recorrido sencillo:
El Tanaj: el misterio del Ángel de Jehová
Encontraremos una figura que es enviada por Dios, pero que habla y actúa con autoridad divina.
Las profecías: la identidad del Mesías
Estudiaremos los títulos extraordinarios que Isaías atribuye al Hijo prometido.
El Nuevo Testamento: el Verbo hecho carne
Descubriremos cómo Juan, Pablo y el autor de Hebreos presentan la identidad de Jesús.
La conclusión: un solo Dios, el Padre y el Hijo
Reuniremos las evidencias para comprender la distinción entre el Padre y el Hijo, sin negar la divinidad de Jesucristo.
Texto base: Génesis 16:7-13
Antes de afirmar que el Ángel de Jehová es Jesucristo, debemos comprender qué significa esta expresión.
En hebreo se escribe:
מַלְאַךְ יְהוָה
Mal'akh YHWH
Significa «Mensajero de Jehová».
La palabra mal'akh significa mensajero o enviado. Por eso, no todo ángel mencionado en la Biblia debe identificarse con Cristo.
Lo importante es observar qué hace este mensajero, qué dice y cómo lo identifican las personas que se encuentran con él.
Primera evidencia: el Ángel habla y es reconocido como Dios.
En Génesis 16, Agar huye al desierto y allí se encuentra con el Ángel de Jehová. Él le habla, le promete descendencia y le anuncia lo que sucederá con su hijo Ismael.
Al terminar el encuentro, Agar reconoce a Jehová como aquel que le ha hablado:
«Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve».
Observemos lo que sucede:
El Ángel se presenta ante Agar.
El Ángel le habla y le comunica promesas.
Agar identifica a quien le ha hablado con Dios.
Enseñanza: este relato presenta al Ángel de Jehová de una manera que va más allá de la imagen de un simple mensajero que transmite información.
Pregunta para reflexionar: ¿Por qué Agar atribuye a Dios el encuentro que tuvo con el Ángel de Jehová?
En los siguientes relatos encontramos un patrón semejante: el Ángel es enviado, pero sus palabras y acciones reflejan una autoridad extraordinaria.
Abraham: el Ángel detiene el sacrificio
Cuando Abraham está a punto de sacrificar a Isaac, el Ángel de Jehová lo detiene. Luego el relato presenta el juramento: «Por mí mismo he jurado, dice Jehová».
La escena muestra una figura que habla con autoridad vinculada al propio Jehová.
Moisés: el Ángel aparece en la zarza y Dios habla
Primero aparece el Ángel de Jehová en una llama de fuego. Después el texto dice que Jehová vio a Moisés acercarse y que Dios lo llamó desde la zarza.
Finalmente, la voz declara:
«Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob».
El relato conecta directamente la aparición del Ángel con la manifestación de Dios.
Israel: el Ángel lleva el nombre de Jehová
Dios promete enviar a su Ángel para guardar al pueblo en el camino. Luego declara:
«Mi nombre está en él».
Dios también ordena al pueblo escuchar su voz.
Esto señala una autoridad especial del Ángel, estrechamente vinculada con el nombre divino.
Israel: el Ángel habla en primera persona
El Ángel de Jehová declara:
«Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra».
La liberación de Egipto fue obra de Jehová. Sin embargo, el Ángel habla en primera persona, atribuyéndose esa acción.
Enseñanza central: en estos pasajes, el Ángel no aparece como un mensajero ordinario. El relato le atribuye autoridad, palabras y acciones que están estrechamente relacionadas con Dios.
Dos relatos más completan este primer bloque.
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Personaje |
Texto |
Lo que sucede |
|---|---|---|
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Gedeón |
Se encuentra con el Ángel de Jehová y teme haber visto a Dios. |
|
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Manoa y su esposa |
El Ángel anuncia el nacimiento de Sansón, responde que su nombre es admirable y asciende en la llama del sacrificio. Manoa concluye que han visto a Dios. |
En Jueces 13:18 , el Ángel responde a Manoa:
«¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?».
La palabra traducida como «admirable» está relacionada con la raíz hebrea פלא (p-l-ʾ), que expresa lo maravilloso, extraordinario o incomprensible.
Aquí aparece una conexión que nos ayudará a comprender una profecía mesiánica.
Texto base: Isaías 9:6
«Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz».
Isaías anuncia el nacimiento de un Hijo al que atribuye títulos extraordinarios.
|
Título |
Idea que destaca |
| Admirable | Un nombre que expresa lo extraordinario y maravilloso. |
| Consejero | Sabiduría y autoridad para gobernar. |
| Dios fuerte | Un título de carácter divino. |
| Padre eterno | Un título que destaca su relación con la eternidad y su autoridad paternal. |
| Príncipe de paz | Su gobierno está relacionado con la paz. |
Aquí encontramos una relación con Jueces 13:18 .
En Jueces 13:18 , el Ángel declara que su nombre es admirable.
En Isaías 9:6 , el Hijo prometido recibe el título Admirable.
Esta coincidencia lingüística es significativa dentro del argumento de nuestro estudio. Sin embargo, por sí sola no demuestra que el Ángel de Jehová sea Jesús. Debe considerarse junto con los demás pasajes.
Texto base: Isaías 9:6 y 10:20-21
La expresión hebrea traducida como «Dios fuerte» es:
אֵל גִּבּוֹר
El Gibbor
Lo importante es que el mismo título aparece en Isaías 10:21 , donde se refiere a Dios:
«El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte».
Tenemos así una comparación dentro del mismo libro:
El Hijo prometido
Dios fuerte
Jehová, Dios de Israel
Dios fuerte
El mismo título hebreo se aplica al Hijo y a Dios.
Enseñanza: Isaías utiliza para el Hijo un título que también aplica a Dios. Este es uno de los argumentos centrales para comprender la identidad divina del Mesías.
Texto base: Deuteronomio 6:4
«Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es».
La Biblia enseña que Dios es uno. La fe cristiana no debe convertir al Padre y al Hijo en dos dioses independientes.
Pero aquí surge una pregunta:
¿La unidad de Dios excluye toda distinción entre el Padre y el Hijo?
En los textos anteriores encontramos una figura que:
Es enviada por Dios.
Habla con autoridad divina.
Lleva el nombre de Dios.
Actúa con autoridad vinculada a Jehová.
En determinados relatos es identificada con Dios.
Estos pasajes nos invitan a profundizar en la manera en que las Escrituras presentan la identidad divina.
La pregunta no es cuántos dioses existen, sino cómo comprender el testimonio bíblico acerca del único Dios y de la relación entre el Padre y el Hijo.
Texto base: Juan 1:1-14
Juan comienza su Evangelio con una declaración fundamental:
«En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios».
Este versículo contiene dos verdades que debemos comprender.
Existe una distinción entre el Verbo y Dios con quien estaba.
El Verbo posee naturaleza divina.
Juan no presenta al Verbo como una criatura que comenzó a existir en algún momento. Lo presenta existiendo desde el principio.
Después declara:
«Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros».
Aquí encontramos el centro de la revelación cristiana: el Verbo eterno entró en la historia humana.
Enseñanza: Jesús no es presentado simplemente como un hombre que recibió un mensaje de Dios. Es el Verbo que era Dios y que se hizo carne.
Textos base: Juan 1:18 y Colosenses 1:15
Juan declara:
«A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo… él le ha dado a conocer».
Pablo añade:
«Él es la imagen del Dios invisible».
Estos textos nos ayudan a comprender una verdad:
Dios es invisible.
El Hijo da a conocer a Dios.
Jesús es la imagen del Dios invisible.
Esta revelación también nos permite mirar nuevamente las manifestaciones del Ángel de Jehová en el Tanaj.
En el Antiguo Testamento encontramos manifestaciones visibles de la presencia divina. En el Nuevo Testamento, el Hijo es presentado como aquel que revela perfectamente al Dios invisible.
Conexión bíblica: el Ángel de Jehová y Jesús comparten, dentro de esta interpretación cristológica, una relación especial con la manifestación y revelación de Dios.
Texto base: Juan 8:58-59
Jesús declara:
«Antes que Abraham fuese, yo soy».
Observemos el contraste:
Abraham llegó a existir.
Jesús afirma su existencia anterior a Abraham.
Jesús utiliza la expresión «yo soy».
Esta declaración recuerda Éxodo 3:14 , donde Dios se revela a Moisés:
«YO SOY EL QUE SOY».
La reacción de sus oyentes es significativa: tomaron piedras para arrojárselas.
El relato muestra que sus palabras provocaron una reacción extrema, en el contexto de una afirmación extraordinaria acerca de su identidad.
Enseñanza: Jesús no se limita a afirmar que es un descendiente de Abraham o un profeta posterior a él. Su declaración apunta a una existencia anterior y a una identidad que sus oyentes consideraron ofensiva.
Texto base: Juan 14:8-9
Felipe le pide a Jesús:
«Señor, muéstranos el Padre, y nos basta».
Jesús responde:
«El que me ha visto a mí, ha visto al Padre».
Esta declaración no significa que Jesús y el Padre sean la misma persona.
El propio Evangelio muestra que el Padre envía al Hijo, que el Hijo ora al Padre y que existe una relación entre ambos.
Lo que Jesús afirma es que conocerlo a él es conocer la perfecta revelación del Padre.
El Padre y el Hijo son distintos.
Jesús habla con el Padre y es enviado por él.
El Hijo revela plenamente al Padre.
Quien conoce a Jesús conoce la revelación perfecta de Dios.
No debemos confundir la distinción entre el Padre y el Hijo con una negación de la divinidad de Jesucristo.
Textos base: Hebreos 1:3 , 1:8
El autor de Hebreos describe al Hijo de esta manera:
«El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia».
Luego declara:
«Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo».
El autor aplica al Hijo un lenguaje que lo identifica como Dios.
Esto refuerza la enseñanza presentada en Juan 1:1 : el Hijo no es simplemente un enviado humano, sino que posee identidad divina.
Texto base: Juan 20:24-31
Después de la resurrección, Tomás se encuentra con Jesús.
Al contemplarlo, declara:
«¡Señor mío, y Dios mío!».
Es una de las confesiones más claras del Evangelio de Juan.
Jesús no rechaza la confesión de Tomás. A continuación, Juan explica el propósito de su Evangelio:
«Estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios».
Observemos el propósito del Evangelio:
No basta con identificar a Jesús como el Mesías. También debemos reconocer quién es ese Mesías.
Enseñanza: Tomás confiesa a Jesús como Señor y Dios, y esta confesión ocupa un lugar culminante en el testimonio de Juan.
Hasta aquí hemos recorrido el Tanaj y el Nuevo Testamento. Ahora debemos conectar los textos sin confundir las evidencias con las conclusiones interpretativas.
El Ángel de Jehová
Génesis 16; 22; Éxodo 3; 23; Jueces 2; 6; 13
Aparece como enviado, pero habla y actúa con autoridad divina. En varios relatos es identificado con Dios.
El Hijo prometido
Isaías 9:6 ; 10:21
El Hijo recibe el título Admirable y es llamado Dios fuerte, una expresión que también se aplica a Dios.
El Verbo eterno
El Verbo estaba con Dios, era Dios y se hizo carne.
La revelación del Padre
Juan 1:18 ; 14:8-9; Colosenses 1:15
Jesús revela al Dios invisible.
La confesión de la divinidad de Jesús
El Hijo es llamado Dios y Tomás confiesa a Jesús como su Señor y Dios.
Es importante hablar con precisión.
El Tanaj no declara literalmente: «El Ángel de Jehová es Jesús». Identificar determinadas apariciones del Ángel con el Cristo preencarnado es una interpretación cristológica que se construye al relacionar diversos textos.
Los argumentos principales son:
El Ángel aparece como una figura con características divinas.
Se distingue de Dios y, a la vez, habla como Dios.
Lleva el nombre de Jehová.
Ejerce autoridad vinculada con Dios.
En determinados relatos, las personas interpretan su aparición como un encuentro con Dios.
Su nombre admirable presenta una conexión lingüística con los títulos del Hijo en Isaías.
El Nuevo Testamento presenta al Hijo como la revelación perfecta del Dios invisible.
Por estas razones, dentro de la interpretación cristiana, es razonable identificar determinadas apariciones del Ángel de Jehová con el Hijo antes de su encarnación.
Esto no significa que todos los ángeles de la Biblia sean Cristo ni que la identificación sea una declaración explícita de cada uno de los pasajes estudiados.
Textos base: Salmo 34:7 y 35:5-6
El salmista declara:
«El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende».
Salmo 34:7
La palabra hebrea traducida como «acampa» es ḥānâ. La imagen representa a alguien que establece su campamento alrededor de otra persona.
No se trata de una simple visita, sino de una imagen de protección.
En el Salmo 35, el Ángel de Jehová aparece también como aquel que persigue y enfrenta a los enemigos del pueblo.
Este pasaje nos permite contemplar otra dimensión de la figura del Ángel: su relación con la protección y la defensa de quienes temen a Jehová.
Dentro de la lectura cristológica de este estudio, esta imagen también nos recuerda la obra protectora y salvadora de Dios manifestada en Cristo.
Hemos comenzado con una pregunta: ¿es Jesús solamente el Mesías enviado por Dios o también es Dios?
Al recorrer las Escrituras encontramos una línea de enseñanza que conecta el Tanaj con el Nuevo Testamento.
Tanaj
Una figura enviada por Dios que, en diversos relatos, habla y actúa con autoridad divina.
Profecía
Isaías anuncia al Hijo que será llamado Admirable y Dios fuerte.
Nuevo Testamento
Juan presenta al Verbo eterno que era Dios y se hizo carne.
Confesión apostólica
Tomás reconoce a Jesús resucitado como su Señor y su Dios.
La enseñanza cristiana que se desprende de este recorrido no es que existen dos dioses ni que Jesús sea el Padre.
La afirmación es que el único Dios se ha revelado en el Hijo. El Padre y el Hijo se distinguen, pero el Hijo no deja de poseer identidad divina.
Jesucristo es el Verbo eterno que se hizo carne, habitó entre nosotros, murió por nuestros pecados y resucitó.
Él es el Mesías prometido en las Escrituras.
«Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos».
Cristo es ese mensajero que el Padre envió, y comparte esa divinidadjunto a El, Así que no tengas duda ni temor Alaba al Padre y al Hijo (Salmo 2.12).