Texto Base: Génesis 2:25
"Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban."
Ejercicio inicial:
Mira a tu esposa o esposo a los ojos y dile: "Te amo, eres lo mejor que Dios ha puesto en mi vida, perdóname cuando te hago sentir mal."
Resultados posibles:
Algunos no regresan la mirada.
Algunos no pueden sostener la mirada.
Algunos sostienen la mirada y hablan con amor y sinceridad.
¿Qué significa no sostener la mirada?
En los dos primeros casos, algo no está bien. La vergüenza está presente, como ocurrió con Adán y Eva después de la caída.
La vergüenza es el resultado del pecado y la desobediencia a Dios.
Lección: Cuando no podemos sostener la mirada de nuestra pareja, necesitamos buscar la ayuda de Dios para sanar nuestra relación y vivir en su voluntad.
Génesis 2:25 : "Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban."
Antes del pecado, no había vergüenza en Adán y Eva, solo inocencia.
La Caída:
El pecado trajo vergüenza, miedo, y separación de Dios. En la intimidad y en la vida diaria de pareja, la vergüenza indica que hemos dado paso al pecado.
Ejemplo de la Caída:
Adán culpó a Eva y a Dios, y Eva culpó a la serpiente. El pecado nunca puede ser resuelto con excusas.
Lección: Reconocer nuestros errores y pedir perdón a Dios es el primer paso para sanar cualquier relación.
Efesios 5:25 : "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella."
El Amor en el Matrimonio:
El amor verdadero en el matrimonio debe ser como el amor de Cristo por la iglesia: sacrificial, purificador y entregado.
Maridos: Deben amar a sus esposas con la misma entrega con que Cristo amó a la iglesia.
Esto implica humillarse, dejar de lado el orgullo y tomar responsabilidad como cabeza del hogar.
Esposas: Deben ser humildes, obedientes y respetuosas con sus esposos, como Sara, que mostró respeto y sujeción a Abraham ( 1 Pedro 3:6 ).
Humildad y Obediencia:
El pecado provoca vergüenza y dificultad para comunicarnos en el matrimonio. Sin embargo, la humildad y la obediencia a la palabra de Dios son clave para restaurar el matrimonio.
Llamado a la acción:
Es hora de dejar de lado la indiferencia y tomar el rol que nos corresponde en el matrimonio, guiando a nuestra familia al conocimiento de Dios.
Como esposos, debemos ser los líderes espirituales de nuestro hogar, y como esposas, debemos acompañar a nuestros esposos en esa misión con respeto y obediencia.
Obedecer la palabra de Dios es el camino para un matrimonio sin vergüenza.
Vivir en obediencia a la palabra de Dios es parte de nacer de nuevo. No se trata de fingir, sino de amar realmente a Dios y vivir según su voluntad.
Oración final:
Que Dios nos guíe y guarde de todo mal, y nos lleve al carácter de Cristo, con corazones dispuestos a obedecer Su palabra, para que podamos vivir en la plenitud de Su voluntad en nuestro matrimonio.