Texto Base: 1 Tesalonicenses 5:23-24
La santificación es uno de los primeros procesos que Dios lleva a cabo en la vida de cada cristiano.
1 Tesalonicenses 5:23-24
:
"Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo."
La santificación completa es la voluntad de Dios para su pueblo. Abarca espíritu, alma y cuerpo.
Santificarse significa prepararse para el día de la venida del Señor, y es una obra que realiza Dios mismo en nosotros.
Santificación significa ser apartado para Dios, purificado, transformado.
Es un proceso en el cual Dios nos lava, nos purifica, y nos prepara para su venida.
Es un trabajo divino, pero nuestra participación es clave, ya que debemos rendir nuestra voluntad a Dios.
Cristo en Getsemaní:
En su momento más difícil, Jesús rindió su voluntad al Padre.
Mateo 26:39 : "Padre, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú."
Aquí vemos que Cristo, en su humanidad, tuvo que rendir su voluntad al Padre.
Fue en ese momento que el Padre envió fuerzas externas para ayudar a Cristo, un ángel lo fortaleció ( Lucas 22:43 ).
Lección para nosotros: Cuando rendimos nuestra voluntad, Dios nos fortalece y nos santifica. Él nos envía su ayuda del cielo.
El hijo pródigo ( Lucas 15:11-24 ) es un claro ejemplo:
Cuando rindió su voluntad y regresó al Padre, fue lavado, vistió con el mejor ropaje y se celebró su retorno.
Así, Dios nos lava y nos viste cuando entregamos nuestra voluntad.
Isaac: Un ejemplo de entrega. Cuando su padre Abraham le dijo que iba a ser sacrificado, Isaac rindió su voluntad, y es en esa rendición donde el Padre envió su ayuda.
Jesús lava los pies de sus discípulos:
En
Juan 13:8
, cuando Pedro se niega a dejarse lavar los pies, Jesús le responde: "Si no te lavo, no tendrás parte conmigo."
Este lavamiento representa purificación de las obras que aún hacemos que no agradan a Dios.
Nadie puede santificarse por sí mismo; es obra del Padre.
El lavado de pies muestra que debemos permitir que el Señor purifique nuestras acciones, pensamientos y motivaciones.
El acto de rendirse y dejarse lavar es crucial.
Apocalipsis 7:14 : "Estos son los que han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero."
La purificación ocurre por la sangre de Cristo, que nos limpia de todo pecado.
Apocalipsis 7:14 : Aquellos que se han rendido a Dios y se han dejado lavar son los que estarán preparados para enfrentar la gran tribulación.
Algunos cristianos, aunque sus nombres estén escritos en el libro de la vida, no se han dejado santificar por completo.
Estos serán quienes pasen por la gran tribulación, pagando un sacrificio muy caro por no haberse entregado completamente.
Lección: Hoy es el día de rendir nuestra voluntad al Padre y dejar que Él nos santifique, porque si no lo hacemos, nos quedaremos rezagados.
Cristo venció la muerte al levantarse de entre los muertos, pero esa victoria comenzó en Getsemaní cuando Él rindió su voluntad.
Al levantarse de los muertos, la victoria de Cristo se concretó, y esa misma victoria es la que se aplica en nuestras vidas.
La santificación es la obra continua de rendir nuestra voluntad al Padre, permitir que Él nos lave y nos prepare para su venida.
La santificación es un proceso continuo en la vida del cristiano.
Es un proceso de rendición, lavado y purificación.
Dios nos santifica, pero nosotros debemos rendir nuestra voluntad a Él.
Hoy es el día de rendirnos completamente al Padre, permitir que Él nos lave, y así prepararnos para la venida de Cristo.
¡La santificación es el camino hacia la perfección y la preparación para la eternidad con Cristo!