La Paz y el Purim
Texto bíblico: Ester 9:16
La paz no está relacionada con la suerte, sino que más bien está relacionada con lo que hacemos y vivimos, y es aquí donde quiero tomar de ejemplo a la Fiesta del Purim, porque es una fiesta de paz, o se celebra la paz que se puede experimentar en la vida cuando Dios nos ha librado, y nosotros a través de Cristo hemos sido librados de la muerte por su sacrificio. Amén.
El Purim
El Purim es una fiesta judía que se celebra cada año, el día catorce y quince del mes de Adar. Purim viene de la palabra Pur, que significa suerte, pero no está relacionado a tener paz a través de la suerte, sino que hace referencia al libro de Ester 9:24-26 .
En la Historia bíblica, en el libro de Ester, un súbdito del rey Azuero llamado Amán procuraba matar a los judíos, quería ahorcar a todos y así terminar con los judíos en ese país. Pero aparece en la historia un hombre judío llamado Mardoqueo, que también era súbdito del rey Azuero, y es quien Dios usa para que haya paz entre los judíos, su pueblo.
Mardoqueo: Propulsor de Paz
Al hablar de la fiesta del Purim, lo primero que se nos viene a la mente es la reina Ester, y cómo intercedió ante el rey para salvar a su pueblo Israel de ser exterminados de la tierra. Pero en realidad, quien está detrás de todo eso y quien prácticamente es el responsable de esa fiesta anual es Mardoqueo, sin desmerecer el trabajo de Ester. Cada uno es una figura para nosotros y una enseñanza de vida a la vez.
Todo el libro de Ester habla acerca de cómo Mardoqueo prepara a Ester para que sea esposa del rey Azuero, la prepara para interceder ante el rey, y luego escribe cartas a todos los judíos para que celebren el día decimocuarto del mes de Adar y el decimoquinto del mismo mes, como el día en que los judíos tuvieron paz ( Ester 9:20-22 ).
Mardoqueo fue el propulsor de esa paz. La paz no es algo que se alcanza sin hacer nada, ni por suerte, sino que la paz se procura, y alguien debe ponerse al frente de eso. Por ejemplo, Cristo vino a pagar el precio de nuestro pecado para que tuviéramos paz ( Romanos 5:1-2 ). Del mismo modo, nosotros, los padres, debemos ser propulsores de paz.
La palabra de Dios nos dice: "Buscad la paz y la santidad con todos, sin la cual nadie verá a Dios" ( Hebreos 12:14 ). Fíjese muy bien en la palabra "buscad", es un verbo, es una palabra activa, es algo que debemos hacer para poder tener paz.
Así como Mardoqueo y Ester tuvieron que vencer a Amán, así mismo nosotros debemos vencer los enemigos de nuestra paz. Ahora, el significado de Amán me llama la atención: Amán significa "grandioso", y está relacionado con orgullo y altivez.
Uno de los enemigos de la paz es el orgullo y la altivez. ¿Acaso el orgullo no es el causante de muchos males? Las peleas, las contiendas, los celos, las divisiones (Santiago 4).
Mardoqueo y Ester: Ejemplo de Lucha por la Paz
Mardoqueo estaba con ojos y oídos abiertos, viendo todo lo que sucedía a favor o en contra de su pueblo. Por otro lado, Amán, que era súbdito del rey Azuero, odiaba a los judíos y su única meta era destruirlos. Amán logró que el rey le diera permiso de destruir al pueblo judío ( Ester 3:8-15 ). Cuando Mardoqueo se entera de esto, se viste de luto y llora por su pueblo, y envía cartas a Ester para que se presente delante del rey e interceda por el pueblo. Ester así lo hizo. Ayunaron tres días antes, se presentó ante el rey, y preparó un banquete para el rey, y en ese banquete es donde intercede por su pueblo (Ester 4 y 5).
Mardoqueo es figura del Espíritu Santo aquí, pues es quien se encarga de preparar a la iglesia, a cada cristiano en su vida en esta tierra, y los prepara para toda batalla.
Las tres cosas que Mardoqueo y Ester hacen son un ejemplo a seguir en nuestras vidas:
Estar atentos y con ojos abiertos a lo que está pasando alrededor de nosotros y cómo el enemigo quiere destruirnos.
Ayunar, el ayuno es humillar la carne. Esto es vital en nuestra lucha contra nuestro pecado y el orgullo.
Pedir al rey por su pueblo y hallar gracia ante él. De la misma manera, nosotros oramos y nos presentamos delante de Dios, y hallaremos gracia ante Él si hemos doblegado nuestro orgullo, porque Dios dice: "Un corazón contrito y humillado no desprecia, más al altivo lo ve de lejos" (Salmo 51.17).
Reflexión Final
La paz verdadera no es algo que sucede por azar ni por suerte. La paz es el resultado de la intervención divina y de nuestra disposición a vivir en obediencia a Dios. Mardoqueo y Ester nos enseñan que la paz se construye activamente a través de la intercesión, la vigilancia espiritual, el ayuno, y la búsqueda de la gracia divina. En Cristo, hemos sido llamados a ser propulsores de paz, a mantener la santidad y a buscar siempre el bienestar de los demás, sabiendo que el enemigo de nuestra paz es el orgullo, la altivez y cualquier otro pecado que quiera separar nuestra relación con Dios y con los demás.
Así como Cristo nos ha dado paz con Dios a través de su sacrificio, debemos trabajar, como Mardoqueo, para ser agentes de paz en este mundo, buscando siempre la gracia de Dios y llevando la paz a aquellos que nos rodean. Que vivamos con la misma disposición de servir y luchar por la paz que Mardoqueo mostró al interceder por su pueblo. ¡Amén!