Ofrendar Cristo causa de división

CRISTO CAUSA DE DIVISIóN

Autor: CRISTHIAN BONIFAZ | 2023-08-04 | 664 vistas
CRISTO CAUSA DE DIVISIóN

Cristo Causa División

Texto bíblico: Mateo 10:34-39

34 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.
35 Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra;
36 Y los enemigos del hombre serán los de su casa.
37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;
38 Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
39 El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.


Introducción

El Señor Jesús, en este pasaje, presenta un mensaje directo, desafiante y contundente. Él no tiene dudas ni vacilaciones en cuanto a lo que implica seguirlo. Si bien la paz es uno de los frutos del reino de Dios, Jesús aclara que su venida no trae solo paz, sino también división. En sus palabras podemos ver un contraste entre la visión humana y la visión divina. Jesús no viene a suavizar la verdad ni a agradar a los hombres, sino a llamar a una transformación radical. En este mensaje, Jesús nos invita a tomar una postura firme respecto a la vida cristiana, entendiendo que el verdadero discipulado exige prioridades claras.


1. No vine a traer paz, sino división

¿Por qué causa división Cristo? La respuesta no es sencilla, pero se encuentra en la diferencia fundamental entre los pensamientos de Dios y los del hombre ( Isaías 55:8-9 ). Los caminos de Dios son mucho más altos que los nuestros, y sus pensamientos son más elevados que los de cualquier ser humano. Cuando alguien se convierte genuinamente al evangelio de Cristo, esa transformación provoca alegría en su corazón, pero no todos lo ven de esa manera.

Es como cuando Jesús sanaba en el Sabbat o realizaba milagros. Había división entre aquellos que se alegraban por la obra de Dios y aquellos que la rechazaban. Así sucede con la verdad del evangelio: no todos están dispuestos a aceptarla, y este rechazo genera una división clara entre los que siguen a Cristo y los que no. La división no es una elección de Cristo, sino una consecuencia inevitable de la diferencia de pensamientos y valores entre el reino de Dios y el mundo.


2. Contra los de la misma casa

Uno de los aspectos más dolorosos de este llamado a seguir a Cristo es que puede causar división en nuestras propias familias. Jesús menciona que la suegra se enfrentará a la nuera, el padre contra el hijo, y que los enemigos del hombre serán los de su propia casa. Este tipo de división no siempre será permanente, ya que si perseveramos en la fe, orando por nuestros seres queridos, podemos esperar que la misericordia de Dios los alcance.

Sin embargo, también debemos estar alertas, ya que muchos cristianos ceden a las presiones familiares, abandonando a Cristo para evitar conflictos o preservar relaciones familiares. He visto casos donde personas han dejado de seguir a Cristo porque sus seres queridos les pusieron un ultimátum: "O me sigues a mí, o sigues a Cristo". Es el mismo dilema que enfrentó la joven que me confesó que, si su esposo no regresaba a su lado, dejaría la iglesia. Ante esto, les aconsejé que no sacrificaran su relación con Cristo por una relación terrenal, por más importante que esta fuera. El llamado de Cristo es claro: debemos amarlo más que a nadie, incluso más que a nuestras propias familias.

En Hebreos 10:38 , Dios nos recuerda que "el justo vivirá por la fe", y que aquellos que se apartan de Él no agradarán a Su alma. Es importante entender que en la vida cristiana, el amor y la obediencia a Dios deben ser la prioridad.


3. Ni tu propia vida

Finalmente, Jesús habla de perder la vida por causa de Él. En nuestra vida diaria, podemos estar obsesionados con nuestros afanes: las deudas, el trabajo, la familia, los problemas personales, entre otros. Sin embargo, Jesús nos enseña que no podemos permitir que estos afanes nos alejen de Él. El reino de Dios sufre violencia, y solo los valientes lo arrebatan ( Mateo 11:12 ). Perder nuestra vida por causa de Cristo no significa necesariamente morir físicamente, sino morir a nuestros propios deseos, renunciar a nuestras prioridades egoístas y poner a Dios primero en todas las áreas de nuestra vida.

No es que no debamos preocuparnos por nuestras necesidades, pero Jesús nos recuerda que "el Padre sabe lo que necesitamos" ( Mateo 6:32 ). Debemos confiar en Él, buscar primeramente Su reino y Su justicia, y todo lo demás será añadido. La vida cristiana no es fácil, pero aquellos que están dispuestos a perder lo que más valoran por amor a Cristo, hallarán verdadera vida.


Conclusión

El mensaje de Cristo causa división, y esa división es una señal de la diferencia entre los caminos de Dios y los caminos del hombre. Si estamos dispuestos a seguir a Cristo, debemos entender que su llamado implica tomar decisiones radicales y que a veces esas decisiones traerán conflicto en nuestras relaciones más cercanas. El amor a Cristo debe ser más grande que el amor a cualquier otra cosa, incluso más que a nuestra propia vida. Jesús nos invita a tomar nuestra cruz, seguirlo, y perder nuestra vida por Él. Es un llamado desafiante, pero es en ese perder nuestra vida que realmente la hallamos.

Si estamos dispuestos a seguir a Cristo de todo corazón, encontraremos una vida plena y una paz que supera todo entendimiento, a pesar de las divisiones que puedan surgir a nuestro alrededor.


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1000predicas.com


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