Ofrendar Generación inmadura

GENERACIóN INMADURA

Autor: CRISTHIAN BONIFAZ | 2023-08-16 | 228 vistas
GENERACIóN INMADURA

Generación Inmadura

Texto bíblico: Mateo 11:15-19

"El que tiene oídos para oír, oiga. Pero ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas y gritan a sus compañeros, diciendo: ‘Os tocamos flauta y no bailasteis; os entonamos canciones de duelo y no llorasteis’, porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: ‘Demonio tiene’. Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores’. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos".


Introducción

"¿A qué compararé esta generación?" Esta es la pregunta que Jesús se plantea en su tiempo, y con esta pregunta, nos invita a reflexionar sobre el estado de los corazones de aquellos que le seguían. Jesús compara a la generación de su tiempo con niños en las plazas, tocando instrumentos, pero sin que nada los entusiasme ni los haga moverse. El Señor usó una metáfora para hablar de las actitudes inmaduras de aquellos que lo rechazaban sin importar las circunstancias. Hoy, más que nunca, esta comparación sigue siendo relevante. ¿Será que hoy vivimos en una generación inmadura?


Una Generación Inmadura

Un cristiano inmaduro siempre tiene tropiezo. Como los fariseos y escribas de aquella época, cualquier cosa les parecía mal. Juan el Bautista llegó con un estilo de vida austero, no comía ni bebía, y lo rechazaron llamándolo poseído por un demonio. Jesucristo, el Salvador, vino comiendo y bebiendo, y también lo rechazaron, diciendo que era un comilón y bebedor de vino. ¡Nadie parecía estar conforme con nada!

Este es un reflejo claro de lo que puede ser la inmadurez espiritual: nada les parece bien, todo se convierte en un motivo de crítica. Nada satisface a quien no ha madurado, y la crítica constante bloquea la posibilidad de seguir al Señor.

¿Te has dado cuenta? El inmaduro nunca está contento con nada. Nada lo llena, ni el lugar donde está, ni las personas que lo rodean. Y cuando esto sucede, la inmadurez se acompaña de orgullo, y el que se cree tener siempre la razón, critica todo y a todos.

El inmaduro siempre juzga

Un ejemplo claro de inmadurez lo vemos en Marta ( Juan 11:39 ). Cuando Jesús llega a la casa de Lázaro, Marta, con su actitud inmadura, se opone a la voluntad de Jesús. Critica el actuar de su hermana María y se queja de que Jesús no está allí a tiempo. Esta actitud inmadura casi se convierte en un tropiezo para los demás. ¿Te das cuenta? La inmadurez no solo afecta a la persona, sino también a los que la rodean. El inmaduro no sabe cómo estar tranquilo, escuchar y obedecer.


El Sueño que Tuve

Tuve un sueño que me impactó profundamente. Vi un grupo de alabanza en una iglesia, pero al final, había un grupo de unos 20 niños de entre 12 y 15 años. Estaban sentados, apáticos, aburridos, mientras el grupo de alabanza cantaba. Cuando la alabanza se puso más animada, algunos de los niños se levantaron, aplaudieron, pero rápidamente volvieron a sentarse. Se cansaron rápidamente y comenzaron a pelear entre ellos. Luego salían y entraban, se distraían fácilmente. Finalmente, el grupo se redujo a solo 10 niños, y el sueño terminó.

Este sueño fue una representación de una generación inmadura, una generación que se distrae fácilmente y no puede sostener su interés o compromiso. Isaías 40:30-31 dice que "los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas...". La generación inmadura no puede esperar, no puede esforzarse, no puede perseverar.


Una Generación de Inmadurez Espiritual

Lamentablemente, vivimos en una generación que refleja esa inmadurez espiritual. Muchos cristianos ya no quieren esforzarse, no quieren sufrir el evangelio. No están dispuestos a dejar de lado lo que les gusta, lo que Dios aborrece. Prefieren criticar a quienes sirven y obedecen la palabra. Van a la iglesia, pero siempre hallan tropiezo en todo. Si no les gusta algo, se aíslan, se separan, y creen que pueden ser maestros porque tomaron un curso en un seminario bíblico. Sin embargo, siguen viviendo sin rendir cuentas a nadie, perdiendo tiempo, y aún así no pueden ser verdaderos seguidores de Cristo.

El inmaduro rechaza a Cristo porque rechaza su palabra. Está lleno de orgullo y altivez. No se humilla ante el Señor y, por lo tanto, no puede conocerlo. Vive criticando la obra de Dios, pero no la practica. El inmaduro se cansa, flaquea, y cae.


Conclusión: El Llamado a Madurar

Hoy más que nunca, el Señor nos invita a madurar espiritualmente. Es tiempo de dejar de ser como los niños que no logran sostenerse en su fe, que se cansan fácilmente, que se distraen y critican. La madurez espiritual requiere esfuerzo, requiere que pongamos de nuestra parte, que esperemos en Dios y que vivamos con humildad. No podemos seguir siendo inmaduros, pensando que tenemos la razón todo el tiempo.

Es tiempo de tomar la palabra de Dios con seriedad, de crecer en obediencia, de dejar que Él nos enseñe a ser firmes, a esperar en Él. Si queremos agradar a Dios, debemos dejar atrás las actitudes de inmadurez y avanzar hacia una vida que honre al Señor.

El llamado de hoy es claro: deja la inmadurez y crece en el Señor, en su palabra, en su obra. Y no olvides que, como dijo Jesús: "la sabiduría es justificada por sus hijos". ¡Seamos hijos sabios, maduros, dispuestos a seguir al Señor en todo momento!


Amén.


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