¿Cómo superar las discusiones de pareja?
Introducción
Todos los matrimonios discuten.
A veces por cosas importantes.
A veces por cosas insignificantes.
A veces con razón.
A veces sin razón.
El problema no es que existan diferencias o discusiones.
El verdadero problema es lo que sucede después:
- Nos quedamos dolidos.
- Guardamos resentimiento.
- Queremos alejarnos.
- Lastimamos y somos lastimados.
- Ofendemos y somos ofendidos.
- Tomamos decisiones sin sabiduría, impulsados por el enojo.
Dios no nos llamó a destruir nuestro matrimonio en medio de una discusión, sino a reflejar el carácter de Cristo incluso en los momentos difíciles.
1. Refrenar la lengua
Cuando estamos enojados, normalmente decimos cosas que jamás debimos decir.
Muchas heridas matrimoniales no fueron causadas por los problemas, sino por las palabras usadas durante los problemas.
A veces la mejor respuesta es guardar silencio por unos minutos, respirar profundamente, orar y esperar a que las emociones bajen.
Texto bíblico:
"El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; de espíritu prudente es el hombre entendido."
Reflexión
Antes de hablar pregúntate:
- ¿Lo que voy a decir ayudará?
- ¿Lo que voy a decir edificará?
- ¿Lo que voy a decir glorificará a Dios?
Si la respuesta es no, es mejor callar.
2. Pensar y analizar lo que está sucediendo
El enojo nubla el entendimiento.
Cuando estamos heridos vemos todo desde nuestra perspectiva y dejamos de escuchar.
Muchas discusiones podrían terminar rápidamente con frases sencillas como:
- "Perdóname."
- "No fue mi intención."
- "Entiendo cómo te sientes."
- "Hablemos con calma."
Pero la ira nos empuja a defendernos en lugar de comprender.
Texto bíblico:
"Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse."
Reflexión
Pregúntate:
- ¿Estoy escuchando o solamente preparándome para responder?
- ¿Estoy buscando entender o ganar?
- ¿Estoy viendo el problema con claridad o desde mi enojo?
3. Buscar la solución inmediatamente
No alimentar el conflicto.
Mientras más tiempo dejamos crecer una discusión, más daño produce.
El enemigo disfruta cuando un problema pequeño se convierte en una herida grande.
Por eso debemos buscar resolver los conflictos lo antes posible.
Texto bíblico:
"No se ponga el sol sobre vuestro enojo."
Reflexión
Pregúntate:
- ¿Estoy buscando solucionar o demostrar que tengo razón?
- ¿Qué puedo hacer hoy para mejorar esta situación?
- ¿Qué paso puedo dar para restaurar la paz?
¿Es posible vivir en paz en el matrimonio?
Sí.
No porque el matrimonio sea perfecto.
No porque nunca existan diferencias.
Sino porque ambos están dispuestos a reflejar a Cristo.
La meta del matrimonio no es tener siempre la razón.
La meta es parecerse cada día más a Jesús.
Texto bíblico:
"Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios."
Examen personal
(No respondas pensando en tu cónyuge. Responde pensando en ti.)
- ¿Quién inicia más discusiones?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién eleva más la voz?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién ofende más cuando está molesto?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién guarda más resentimiento?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién tarda más en perdonar?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién busca reconciliarse primero?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién pide perdón con más dificultad?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién escucha menos?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién interrumpe más?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién suele reaccionar impulsivamente?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién se enoja más rápido?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién se queda más tiempo molesto?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién busca tener siempre la razón?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién demuestra más humildad?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
- ¿Quién refleja más el carácter de Cristo durante una discusión?
- □ Yo
- □ Mi cónyuge
Dinámica final: "¿Cuánta bestia llevo dentro?"
(Con mucho humor y amor cristiano.)

Entregue una hoja donde aparezca la silueta de un burro dividida en 10 partes.
Por cada respuesta donde la persona marque "YO" en preguntas negativas:
- Inicio discusiones.
- Ofendo.
- Grito.
- Guardo resentimiento.
- No escucho.
- Me enojo rápido.
- Busco tener la razón.
- Tardo en perdonar.
- Reacciono impulsivamente.
- Interrumpo.
Debe colorear una parte del burro.
Al finalizar:
- 0 a 2 partes: "Vas por buen camino."
- 3 a 5 partes: "Necesitas trabajar algunas áreas."
- 6 a 8 partes: "Hay bastante trabajo por hacer."
- 9 a 10 partes: "Necesitas una transformación urgente del carácter."
Luego preguntate:
¿Quieres seguir alimentando al burro o dejar que Cristo gobierne tu carácter?
Conclusión
El problema de muchos matrimonios no es la falta de amor.
Es la falta de dominio propio.
El carácter de Cristo no es opcional para el creyente.
No es una sugerencia.
Es una evidencia de que Cristo está obrando en nosotros.
Texto final:
"Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor."
Final
"Un matrimonio fuerte no está formado por dos personas perfectas, sino por dos personas que decidieron permitir que Cristo transforme su carácter cada día."
