Tu pasado sin Cristo
Si no llegas a aborrecer la vida que llevabas sin Cristo, siempre existirá el riesgo de querer volver a ella.
¿Qué tan malo era mi estado antes de Cristo? No debemos medirlo por la comparación con otras personas, sino por lo que dice la Palabra de Dios. La descripción más exacta se encuentra en Efesios 2: estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. Un muerto no puede salvarse a sí mismo, no puede responder a Dios ni producir vida. Esa era nuestra condición espiritual.
Cuando entendemos la profundidad de donde Cristo nos rescató, dejamos de romantizar nuestro pasado y comenzamos a valorar la gracia que nos dio una nueva vida. Solo quien aborrece la esclavitud del pecado aprende a amar verdaderamente la libertad que hay en Cristo.