No volverás atrás
Cuando inicié mi caminar con Cristo, había una lucha constante en mi mente. Pensaba: "¿Y si vuelvo atrás? ¿Y si termino peor que antes? ¿Y si nunca logro cambiar?" Esos eran dardos encendidos del enemigo, sembrando duda y temor en mi corazón.
Pero un día la Palabra de Dios trajo luz a mi vida. Comprendí que, en mis propias fuerzas, jamás podría vencer. Entonces recordé lo que dice el Salmo 23: "Jehová es mi pastor; nada me faltará". Si Él es mi Pastor, no dependo de mi capacidad para permanecer firme, sino de Su fidelidad para sostenerme.
Entendí que, para derrotarme, el enemigo primero tendría que derrotar a Cristo. Pero Cristo ya venció al pecado, al mundo, a Satanás y a la muerte. Él resucitó y reina para siempre. Yo le pertenezco a Él, y mientras permanezca en Cristo, mi victoria no depende de mis fuerzas, sino de las Suyas.
Por eso hoy puedo decir con plena confianza: en Cristo soy más que vencedor. No porque sea fuerte, sino porque Él venció por mí y ahora vive en mí.