La persona y obra del Espíritu Santo
El Espíritu Santo no es solo una fuerza o algo simbólico, sino que es una persona real, porque tiene voluntad, piensa y siente, y eso se ve en la Biblia cuando habla y también cuando puede ser entristecido (Juan 14:16-17; Efesios 4:30; Hechos 5:3-4). Además, Él es Dios, forma parte de la Deidad junto con el Padre y el Hijo (2 Corintios 3:17). En mi vida como creyente, su obra es muy importante, porque es quien da vida espiritual y hace que una persona nazca de nuevo (Juan 3:5-6), cambiando el corazón desde adentro. También el Espíritu Santo vive en nosotros, por eso somos como su templo (1 Corintios 6:19), y nos guía a hacer lo correcto, ayudándonos a apartarnos del pecado. Y algo que me parece muy importante es que Él nos sella, o sea, asegura nuestra salvación (Efesios 1:13), lo que me hace entender que no es algo pasajero, sino que su presencia está siempre con nosotros.